OAXACA, Oax., 10 de febrero de 2020.- La depresión en el 2020 será la segunda causa de discapacidad en el mundo, y la primera en los países considerados como en vías de desarrollo, como el caso de México, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Ante este panorama las instituciones de salud públicas deberán desarrollar acciones efectivas para tratar a esta enfermedad mental, que la mayoría de las veces tiene un origen silencioso como el cáncer.

Uno de los estudios más completo de la genética de la depresión, señala que todos los seres humanos tenemos en mayor o menor medida, factores genéticos de riesgo del Transtorno Depresivo Mayor (TDM).

La revista Nature, publicó un metaanálisis en el que participaron cerca de 300 científicos de 161 instituciones de salud de diferentes países, quienes al comparar resultados de estudios en más de 135 mil casos, encontraron 44 genes asociados directamente a la depresión.

El riesgo de padecer depresión siempre será latente, y su detección oportuna dependerá la eficiencia del sistema de salud para diagnosticarla y que las personas se atrevan a romper el silencio y vencer prejuicios.

De acuerdo con la OMS, se calcula que está enfermedad del cerebro afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, y por este motivo cada que cada año se suicidan cerca de 800 mil personas.

Con base a las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) presentadas en 2017, la población de 20 a 24 años de edad ocupa la tasa más alta de suicidios.

En tanto que la población en el rango de edad de 15 a 29 años, es la segunda causa de muerte por lesiones autoinfligidas.

Esta enfermedad va más allá de sentirse triste por dos o tres días. En el desarrollo de la depresión intervienen interacciones de factores biológicos, psicológicos y sociales, que afectan las funciones físicas, mentales, emocionales y sociales de quien la padece.