
Los obispos y la Cristiada
OAXACA, Oax. 11 de diciembre de 2025.- “Estamos buscando, como seres humanos, la luz”, dice Fulgencio Lazo al explicar el nombre de su exposición, Luz elemental, que inaugura este sábado en el Museo de los Pintores Oaxaqueños.
La muestra, que reúne 27 obras pictóricas y dos esculturas realizadas expresamente para esta presentación en Oaxaca, es una forma de agradecimiento a quienes lo han acompañado durante 40 años, cuando salió de la escuela de artes plásticas de la UABJO.
Después de más de tres décadas de residir en el extranjero, regresará a Oaxaca en una colaboración la galería CuatroSiete, la UABJO y el Museo de los Pintores.
Sin embargo, Lazo dice que si bien lo disfruta, aún sigue en la búsqueda de esa luz que le satisfaga en el resultado de su obra.
Para Lazo, la luz es un elemento central en sus cuadros.
Por un lado, aparece como el color y la luminosidad propios de Oaxaca: el cielo, las fiestas, la música, el movimiento y la vida comunitaria.
Por otro, la necesidad de orientación y sentido que atravesamos las personas, como la comunidad migrante, en un contexto político que ha vuelto incierto el horizonte para quienes viven fuera de su país de origen.
“La situación discriminatoria está terrible y qué se puede hacer como artista, compartir la riqueza cultural de Oaxaca, gente trabajadora, todo lo que aporta y a través del arte se debe manifestar que no es la discriminación el camino”, dijo.
Radicado en Seattle, en el estado de Washington, el pintor reconoce que su obra reciente está atravesada por esa experiencia.
Nacido en una ranchería cercana a Matías Romero, con madre zapoteca de Yalálag y padre mixteco de la región de Chalcatongo, Lazo se asume como parte de una identidad múltiple.
Creció en la ciudad de Oaxaca y se formó en la entonces Escuela de Bellas Artes, antes de trasladarse a Estados Unidos para estudiar en la Cornish College of the Arts.
Esa mezcla de orígenes, lenguas y trayectorias sigue siendo un sustrato constante en su trabajo.
En lo formal, Luz elemental privilegia una paleta donde dominan los azules y amarillos, con composiciones que sugieren ritmo y desplazamiento. Su pintura se mueve entre lo figurativo y lo simbólico, con una carga surreal que no busca explicar, sino provocar una experiencia sensible en quien observa.
Sin embargo, el punto más revelador de su discurso no está en la técnica ni en la biografía, sino en su relación con la propia obra.

Lazo admite que, aunque con los años ha construido un lenguaje reconocible, nunca se siente del todo conforme. Cada exposición deja abierta la pregunta sobre lo que aún falta: otro color, otra forma, otro riesgo, otros materiales.
Esa inconformidad es un motor continuo para su trabajo. “Personalmente siempre es una lucha, piensas que ya lograste un camino, un lenguaje propio, un estilo, pero cómo sigues a la siguiente parte para seguir buscando. Personalmente no estoy satisfecho, pienso que es lo mejor en este momento, pero buscar algo más fresco, colores, técnicas”.
En ese sentido, la inclusión de dos esculturas dialoga con su reciente incursión en el arte público de gran formato en Seattle, donde trabaja con metal y enfrenta retos técnicos distintos a la pintura.
La exposición permanecerá abierta durante tres meses y de ella derivará una publicación para conmemorar 40 años de trayectoria.
Para Fulgencio Lazo, volver a exponer en Oaxaca es agradecer el origen y una posibilidad de dialogar sobre lo que está ocurriendo en Oaxaca.
“Antes había tres galerías, hoy ya uno ve obra por las calles”, dice de la gráfica callejera que considera una buena oportunidad para democratizar la cultura.

Fotos de la obra: Mario Zavaleta