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CIUDAD DE MÉXICO, 27 de noviembre de 2016.- En la última década, el incremento de homicidios y de personas desaparecidas ha traído consigo un delito paralelo: las fosas clandestinas.
Los datos oficiales son apenas un fragmento de la ‘gran fosa clandestina’ que es el territorio mexicano, sostienen representantes de grupos de familias que, con sus propias manos, buscan a sus desaparecidos. Son más de 27 mil personas, según las cifras del gobierno federal.
Pero la realidad, plantean organizaciones no gubernamentales, es que estos números están rebasados porque las autoridades –principalmente municipales y estatales– no buscan y las desapariciones continúan incrementándose día con día.
“Ellos tratan de ocultar la verdad y nosotros de encontrarla”, afirman ante la inacción del gobierno de la República y la de los mandatarios estatales. Y es que, de acuerdo con la PGR, en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa se hallaron 68 fosas con los restos de 378 personas, mientras en lo que va de la administración de Enrique Peña Nieto se han reportado 156 sepulturas clandestinas con 303 osamentas.
Apenas el 30 de agosto pasado, Lucía Díaz Genao, madre de una víctima de desaparición en el puerto de Veracruz, recuerda que fue la tarde del pasado 10 de mayo cuando un grupo de hombres estacionó una camioneta en la zona centro de esa ciudad, donde ella y decenas de mujeres estaban por empezar una manifestación y, en segundos, les dejó hojas con un mapa impreso.
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