• La militarización de la vida civil y la detención de Cienfuegos abre el debate de un mando civil a cargo de las Fuerzas Armadas, la tendencia en las democracias liberales.

CIUDAD DE MÉXICO, 20 de octubre de 2020.- Vaya cachetada con guante blanco de uno de los más destacados líderes morales de la izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano, al presidente Andrés Manuel López Obrador en el aniversario luctuoso del General Lázaro Cárdenas del Río, uno de los grandes héroes de la Cuarta Transformación.

El ex Jefe de Gobierno del DF y ex gobernador de Michoacán sentenció: “El General Cárdenas respetó a la oposición, sabía que por más tronante que fuera la oposición, solamente estaban ejerciendo su derecho constitucional a la disidencia”.

Pero lo más duro llegó con el tema militar, Cuauhtémoc dijo que su padre era un militar civilista, ¿por qué tocó este delicado tema el ingeniero, precisamente a unas horas de la detención del ex Secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuego Zepeda?

No hay duda del mensaje y la inducción: se puede decir que Cárdenas Solórzano piensa que López Obrador impulsa un civilismo militarista muy cuestionable.

El tema de la detención del General Cienfuego el jueves 16 de octubre en Estados Unidos se acomodó para puntualizar a detalle la participación de la milicia en la vida civil en tiempos del General Cárdenas, y lo cuidadoso que fue al separar estas dos facetas de quienes participaron en ambos sectores, conscientes de sus posiciones.

La militarización de la vida civil abre el debate de la dirección hacia donde dirige la Cuarta Transformación a México, mientras las democracias liberales procuran un mando civil a cargo de los Ministerios de la Defensa, en el caso de México la Secretaría de la Defensa Nacional se hace cargo de sectores que hasta el sexenio pasado pertenecían a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y a la SSPC.

Es evidente el desmantelamiento de la Secretaría de Seguridad Pública Ciudadana al separar la Guardia Nacional y asignarla al General Luis Rodríguez Bucio, bajo la tutela del Secretario Luis Crescencio Sandoval González, además de desplazar la participación de la Marina en las coordinaciones estatales.

La semana pasada se filtró un documento donde la Sedena informaba a la Semar que por acuerdo del presidente López Obrador todas las áreas de la Guardia Nacional pasaban a ser operadas por la Sedena.

En febrero del 2018, el titular de la DEA, Robert W. Patterson, dijo muy claramente que los políticos y ex gobernadores mexicanos que pudieran ser investigados por su relación con los cárteles de la droga, si caen en Estados Unidos, serán juzgados y sancionados con toda severidad.

Al parecer la información que tenía López Obrador sobre la investigación del general Cienfuegos fue incompleta o totalmente sesgada, ya que hasta el momento las declaraciones del presidente sobre la detención y las implicaciones son un mar de confusión.

El Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas unas veces defiende a rajatabla la presunción de inocencia y otras formula tesis de la probable responsabilidad del General, lo que implicaría necesariamente a una estructura de la Secretaría de la Defensa.

Nada más el hecho de especular sobre tales escenarios es un adelanto del linchamiento que desde la mañanera hace de sus adversarios. También se nota un nerviosismo por las grandes implicaciones que esto tiene, y el grado de infección en los mandos actuales de las FFAA.

En esta incontinencia verbal, el Ejecutivo fustiga sin pruebas a medios de comunicación que han analizado la estructura heredada por Cienfuegos al General Sandoval, situación que era de esperarse, el Ejército, La Marina y la Fuerza Aérea son las instituciones con mayor continuidad y profesionalismo de carrera, aunque también las más herméticas y sus propia procuración de justicia militar.

En esto son juez y parte, así de peligroso para detectar alguna penetración del crimen organizado.

Leo una entrevista de León Krauze al General Barry McCaffrey en Letras Libres, el Zar Antidrogas de Bill Clinton, operador en la detención del General Jesús Gutiérrez Rebollo, acusado de servir a un cártel del narcotráfico.

McCaffrey dice: “La administración Trump es el peor grupo de gente incompetente, impulsiva y fuera de la ley que hemos tenido en el gobierno de Estados Unidos, y en ese sentido nada me sorprende”.

“Tal vez sí hubo una conversación previa con las autoridades mexicanas, pero yo habría pensado que los habríamos contactado antes del arresto y les habríamos dicho, “miren, estamos a punto de hacer esto”. Así que me pareció muy raro y muy ofensivo para las Fuerzas Armadas mexicanas, aunque tal vez tuvieron que hacerlo de esta forma”.

Más allá de su evidente filiación política anti Trump, reconoce que la DEA hizo la detención sin antes alertar al gobierno mexicano sobre el detalle, porque “tal vez tuvieron que hacerlo de esta forma”.

Con la detención y liberación de Ovidio Guzmán López, hijo del Chapo Guzmán en Culiacán, un año atrás, ordenada por el presidente López Obrador, y el posterior saludo en los linderos de Badiraguato a Consuelo Loera, madre del Chapo, ni de locos la DEA informaría al presidente la detención del ex Secretario de la Defensa.

Ahora se entiende la frase de McCaffrey: “tal vez tuvieron que hacerlo de esta forma”.