CIUDAD DE MÉXICO, 14 de mayo de 2019.- Hoy un obscuro personaje, a quien la ley de la casualidad, sin mérito propio alguno, como el renacuajo que es, llevado por la corriente en un rio voluptuoso y revuelto, tuvo a bien dirigir una serie de descalificativos en torno a los abogados, llamándolos ruines, mentirosos, ladrones, entre otros calificativos, todos ellos discriminatorios.

Dicho personaje dice responder al nombre de César Morales Niño y dice ser diputado local, además de presidente de la Mesa Directiva del Congreso Local. Amén.

El alienado sujeto, con una franca incapacidad, hecho que es notorio y releva de prueba, en forma temeraria, grotesca, discriminatoria, ofensiva, abusiva, públicamente en un medio de comunicación social, en una entrevista radiofónica que concedió al noticiario Primer Contacto (La Mejor/105.3 Huajuapan http: //www.xeouradio.com/) dijo refiriéndose a los abogados: “La gente más ruin que puede haber, unos grandes mentirosos, unos grandes estafadores”.

Tales afirmaciones, delatan cuando menos, la comisión del delito de abuso de autoridad, y la causa necesaria para la procedencia de un juicio en Conapred en su contra, pues tales afirmaciones escapan a la hipótesis normativa contenida en el párrafo segundo de la primera fracción del artículo 116 de la Constitución Política del Estado, que se refiere a la mera expresión de las ideas; en el presente asunto, sus dichos, afirmaciones, aseveraciones, todas ellas sin juicio y sin razón, son denostadoras, ofensivas, burdas, injuriosas, y constituyen una verdadera discriminación, una real y actual violación a los derechos humanos de los abogados, un deshonor, un descredito y en ese contexto, ha originado con su imprudente proceder un verdadero, real y autentico daño moral a los abogados en general, que los desprestigia y ofende y que seguramente, inclusive se trastocará en un daño y perjuicio, en un lucro cesante. No es la mera expresión de ideas, son abiertas y francas injurias y denostaciones que constituyen una franca discriminación, lo que de paso, también es delito.

Abogado es el humilde litigante, el litigante de a pie, el que empieza a caminar por los Juzgados y Tribunales exponiendo las razones de su sagrada defensa; abogado es el litigante de prestigio, con años de experiencia; abogado es el juez, el magistrado, el catedrático forjador en el Campus universitario de nuevas generaciones de abogados; abogado es el forjador de leyes; abogado es el magistrado de un Tribunal Electoral que seguramente tuvo mucho que ver en que en Oaxaca avanzara la democracia y pudieran llegar a ser diputados sujetos como el que ahora ofende y agravia.

Todas las generalizaciones son malas, pésimas, contra natura, y es por ello que en filosofía existe el silogismo, creado por el sabio Aristóteles, y que precisamente a través de la premisa mayor, de la premisa menor y de la conclusión, se elabora un juicio, se estructura un juicio, sin embargo, como el sujeto imprudente e inoficioso, hueco e ignorante del que trata la presente columna no es abogado, no sabe ni entiende de los silogismos y menos de los silogismos erróneos.

Seguramente sus ignorantes afirmaciones, deberán ser sujetas de prueba, pues es una regla general de la prueba que todo lo que se afirma deberá de probarse, esa técnica procesal evidentemente también escapa a la comprensión del diputado, pero habrá algún Tribunal, donde hay abogados, que se lo exijan a petición de otros abogados a quienes las imprudentes afirmaciones del sujeto este seguramente han ofendido, dañado, perjudicado y desprestigiado.

Afortunadamente la Justicia la imparten abogados, no diputados. Que Dios nos libre.

En fin, a cada quien lo que le corresponda.