CIUDAD DE MÉXICO, 2 de agosto de 2020.- Cosas extrañas ocurren en México, que mueven a la confusión… y a la preocupación.

Por lo pronto, la reciente aprobación de la Ley de adquisiciones abre una reflexión muy profunda, relacionada con el crecimiento del crimen organizado y el franco proceso de militarización que está viviendo el país.

Hace cinco meses, apareció perdida por ahí, en un periódico de circulación nacional, una nota que pasó inadvertida, pero que refleja en mucho, la penetración del narco.

Resulta que desde el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), se han desviado grandes cantidades de citratro de fentanilo y sulfato de morfina, precursores químicos para la elaboración de las llamadas drogas “duras”.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) reveló que en el 2018, personal de dicha institución alteró recetas médicas para permitir la salida de farmacia de estos opiáceos, que son utilizados para dolores graves.

Desde el sistema del INER, se expidió más de una receta por paciente, en un solo día, y más dosis de las que realmente se administraron a los enfermos. Esto se descubrió con tan sólo 8 expedientes de igual número de pacientes.

El Sistema reportó 51.4% más sulfato de morfina del que realmente se prescribió a los pacientes.

El INER tampoco acreditó que 80% de los miligramos de sulfato de morfina que salieron de su farmacia, fueran aplicados a pacientes hospitalizados, atendidos en urgencias o en consulta ambulatoria.

Empezando por ahí, ya tenemos el hilo de un alarmante problema. Esto, y el reciente paso de la administración de Puertos y Marina Mercante al ámbito militar, ya perfila el iceberg del grado de penetración que ha alcanzado el crimen organizado en nuestro país.

También debemos informar que, desde julio pasado, la Secretaría de la Defensa inició un copioso reclutamiento de jóvenes, que presentaron exámenes para piloto aviador, ingenieros, arquitectos, mecánicos de aviación, médicos, dentistas.

Las fuerzas armadas se están preparando. El propio gobierno les ha otorgado cada día más responsabilidades… y más facultades. Quizá ahora se entienda el por qué de aquella advertencia del presidente: “Pórtense bien; todos a portarnos bien”.

Este es el lado positivo del análisis, porque entonces quiere decir que existe ya en proceso, toda una estrategia gubernamental para cerrarle el paso a las bandas criminales.

El lado negativo, sería que existe ya un conciliábulo con uno de los grupos más poderosos, para meter nuevamente al redil a todos los cárteles, y asignarles territorios como los tenía el PRI antes de entregar el poder a Vicente Fox.

Sea cual sea la vertiente, el hecho es que ahora se habla de la creación de una distribuidora de medicamentos, del Estado, que controlará el mercado, pero nadie aclara el por qué de una medida de esta envergadura.

Se habla de empresas farmacéuticas (nueve en particular, aunque no dan los nombres), que estuvieron ligadas a la corrupción de administraciones anteriores.

Sin embargo, no se nos dice si sólo se refieren al control de precios del mercado, venta de medicamentos inservibles, o tráfico de precursores.

Alguien nos está mintiendo, y por lo pronto hay un ocultamiento de información. A todas luces, la industria químico-farmacéutica mexicana sufre un problema mas profundo que la mera corrupción. Algo hay detrás del negocio y tráfico de precursores químicos.

Hasta la reacción de los industriales de dicho sector fue tibia, medida y poco divulgada. Sólo una vez salieron a decir que dicha ley viola la Constitución pues las adquisiciones gubernamentales tienen que realizarse por licitación.

El problema es que, durante el gobierno de López Obrador, la transparencia brilla por su ausencia: el 80 por ciento de las compras se han realizado de manera directa, sin licitación.

Este ambiente de “sospechosismo”, se ve agravado a la luz del proceso que se le ha iniciado a Emilio Lozoya en nuestro país. Especialistas en la materia advierten que en México se ha empezado a dar una aplicación selectiva de la justicia.

Audiencias desde la comodidad de un hospital de lujo, firma por correo electrónico del libro de procesados del Reclusorio Norte, detenido en un domicilio particular. Todo el confort para el preso más valioso del sexenio.

La comparación en redes sociales fue inmediata: mientras que al recién extraditado se le permite enfrentar en libertad los cargos en su contra, a su excompañera de gabinete, Rosario Robles, sí se le fijó prisión preventiva. por un posible riesgo de fuga.

El primero anduvo prófugo. La segunda, se entregó por su propia voluntad y lleva ya casi un año encerrada. Y no es que uno quiera hacerla de defensor de la ex Jefa de Gobierno del DF. Ella debió ser inhabilitada desde el episodio de “Las Ligas”, junto con René Bejarano

¿Hasta dónde llegan los acuerdos pues? Todo en los actos de López Obrador aparece marcado por la opacidad. Desde la construcción de los llamados “segundos pisos” de la Ciudad de México, cuya información permanece reservada, hasta la sobrevivencia durante 18 años, sin ingresos acreditables en cuenta bancaria alguna.

Así que, como decíamos, cualquiera que sea la vertiente de reflexión, ambas son preocupantes, porque en el mejor de los casos, se prevé un proceso de militarización como no se había vivido nunca antes en nuestro país.

Desde la construcción y administración del nuevo aeropuerto; el control de puertos, aduanas y marina mercante; construcción de los tramos principales del Tren Maya; construcción de sucursales del Banco del Bienestar, distribución de recursos de programas sociales.

Ya empezamos a ver militares, enfundados en uniformes de la Guardia Nacional, patrullando nuestras calles. El mando de civiles en la administración pública está ya rebasado. ¿Cuál es el rumbo?

La pregunta es más preocupante, si se mira a la luz de las encuestas reales. La popularidad del presidente está a la baja. Hay un 45% de apoyo, contra un 55% de rechazo.

El manejo de la pandemia se ha vuelto su talón de Aquiles. La necedad sobre el debate del tapabocas y la última confrontación de Gatell con gobernadores panistas, aceleran este proceso.

Con 47 mil muertes en las espaldas, por mucho que quieran transferir responsabilidades a los estados, es difícil que Morena pueda captar el arrastre de popularidad que tuvo López Obrador en el 2018.

Vienen los tiempos de vacas flacas. La austeridad se volvió pobreza y desolación. Pronto veremos los nuevos rostros de la 4T y su dirigente… Vamos a ver hasta dónde llega aquello de “hágase tu voluntad”.