
La esperanza de libertad resiste
OAXACA, Oax., 16 de noviembre de 2020.- El anuncio de una posible coalición para enfrentar al partido que actualmente cuenta con el mayor porcentaje de votación, de acuerdo al resultado del último proceso electoral en el país, pone nerviosos a muchos y es también producto de la incertidumbre de otros tantos.
He sostenido y afirmo que, una cosa es la política y otra la lucha descarnada del poder por el poder mismo; en tal sentido, considero que es correcto un sistema de partidos políticos fuertes, con instituciones sólidas y con autoridad suficiente para garantizar que los procesos electorales reflejen resultados convincentes para la mayoría de los ciudadanos.
Como militante del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y actualmente el honroso cargo de coordinar sus trabajos desde la Presidencia de la Dirección Estatal Ejecutiva en nuestro estado de Oaxaca, me impone el deber de hacer las siguientes precisiones ante el prurito de unos y las campanas al vuelo de algunos; por aquello de las dudas “dudosas” y las descalificaciones costosas.
Nos convocó al PRD la lucha en contra de un régimen de represión que gestó grandes desigualdades en el país, al paso del tiempo y con un gran respaldo popular, nuestro partido se convirtió en una marca competitiva a la que llegaron, después del tránsito de la primera década, diversos actores que brindaron triunfos electorales; esto, volvió más atractivo volverse perredista sin ser militante.
Así, el poder llegó y lo detentaron quienes, sin formación política, aprovecharon la marca de nuestro emblema partidario. Hoy, algunos se espantan ante la probabilidad de una alianza con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y al mismo tiempo con el Partido Acción Nacional (PAN) con quien en Oaxaca ya tenemos al menos dieciséis años de sumar nuestros logos para competir en procesos electorales.
Cuestionable la alianza con el PRI, tanto como una alianza con el PAN. En el 2004, quienes dirigían al PRD impusieron la primera alianza para impulsar como candidato a la gubernatura del estado a un priista y hoy levantan la bandera contra el PRIAN. Seis años antes, las estadísticas reflejaron en qué lugares las actas no se pudieron computar para el proceso de gobernador y el PRD salió derrotado.
Desde mi punto de vista, en los procesos de alianzas electorales en Oaxaca han quedado registradas y han sido en el sentido de que, es mejor aliarse con la militancia y trazar una línea que garantice un parlamentarismo pleno en favor del estado.
Con esa misma determinación afirmo que, nada es incierto, pero, aquellos que están acostumbrados al chantaje deben tener presente que a este partido le deben mucho y que, desde mi responsabilidad de militante, puntualizo que, la principal alianza es con la certeza de la vergüenza de que nos hemos equivocado en el pasado y es momento de la base perredista.
En este momento, debemos privilegiar la unidad y trabajo para que el PRD vuelva a ser un vehículo eficaz a fin de dar a la sociedad gobiernos con capacidad de brindar igualdad de oportunidades a los oaxaqueños, en un ambiente de transparencia y rendición de cuentas, garantizando políticas transversales con presupuestos participativos y con perspectiva de género. Mientras tanto, dejemos la petulancia y la falsa moral.