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Charlas con mi hija
—Mami, mi amiga Ruth acaba de descubrir que su marido la engaña. Por un lado le dice que la quiere y por otro le demuestra lo contrario. No sabe qué hacer.
—Mira, Rosy, ni tu amiga Ruth ni ninguna mujer u hombre merecen ser engañados. La insatisfacción de su esposo no tiene nada que ver con ella; más bien, esta situación tiene que ver con la inseguridad y los problemas de su pareja.
—Explícame un poco más.
—Mira, en todas las relaciones humanas siempre hay dificultades y diferencias, obstáculos que superar y, otras veces, cometemos errores que pueden molestar o herir a nuestro ser amado.
Todas estas situaciones se superan en el amor verdadero, por el compromiso que tenemos con nuestra pareja. El compromiso de buena voluntad, comprensión, compasión y ganas de superar las dificultades y seguir juntos.
Sin embargo, hay otras acciones que no son errores; más bien, son una puñalada en la espalda de la persona supuestamente amada.
Entre esas acciones están:
—La infidelidad.
La persona infiel rompe el compromiso que tiene con el ser supuestamente amado. No está satisfecha ni segura de su propia valía.
—El ser egoísta.
Satisfacer las necesidades propias sin importar lo que la otra persona pueda sentir.
—El ser hipócrita.
Es decir, llegar a ver a la persona con la que se tiene la relación como si nada estuviera pasando.
—Decir mentiras.
O sea, justificar cada una de sus acciones con mentiras y cada una de sus mentiras con más mentiras.
—Ser cobarde.
La persona infiel no se atreve a decir la verdad porque sabe que tendría que renunciar a lo que le da la otra persona.
—Estar confundido.
¿Por qué adquirir un compromiso y después romperlo en la primera oportunidad?
La persona que es infiel no ama. ¿Cómo podría amar a alguien y, al mismo tiempo, herirla, mentirle, traicionarla y romper el compromiso que tiene con ella? Diga lo que diga, no tiene sentido.
En el verdadero amor hay un acuerdo de honestidad, de fidelidad, de comunicación y de respeto. Hay una serie de promesas que cumplir y que respetar.
¿Te has fijado que las personas infieles son, por lo regular, celosas?
El amor es una decisión consciente, así que la excusa de que “no lo pude evitar”, “solo sucedió” o “no era mi intención” no son válidas.
La infidelidad surge solo si no hay amor verdadero o cuando ya terminó.
—Estoy de acuerdo contigo, se lo voy a comentar a mi amiga Ruth.
Consultas y sugerencias
Psicóloga Laura García Rosas, especialista en niños
Teléfono: 951 244 07 85 y 951 514 31 49
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