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La Secretaría de Hacienda incluyó en el Paquete Económico 2026 un reajuste fuerte al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicable a juegos con apuestas y sorteos, de 30% a 50%.
La iniciativa también extiende explícitamente el alcance a servicios digitales ofrecidos por operadores sin residencia fiscal en México, es decir, plataformas que hoy atienden a usuarios mexicanos desde el extranjero, en la misma lógica de “impuestos saludables” que el Ejecutivo plantea para tabaco y bebidas azucaradas.
Además, introduce un IEPS de 8% al consumo de videojuegos violentos o para adultos, tanto en ventas físicas como en formatos digitales y compras “in-game”. Estas medidas forman parte del paquete entregado al Congreso en septiembre.
Según el calendario parlamentario, la Ley de Ingresos debe votarse en Diputados a más tardar el 20 de octubre y en el Senado el 31 de octubre. El Presupuesto de Egresos debe quedar listo el 15 de noviembre.
La reforma al IEPS busca dos objetivos, elevar la recaudación y corregir asimetrías entre operadores locales y plataformas digitales sin establecimiento en el país. Hacienda propone que el gravamen para apuestas y sorteos pase de 30% a 50%, con aplicación tanto para establecimientos físicos como para servicios en línea.
Al mismo tiempo, plantea un IEPS de 8% a videojuegos con contenido violento o adulto, aplicable a consumos digitales (membresías, descargas y microtransacciones) y a copias físicas. En términos de proceso, el Congreso discute la Ley de Ingresos y la miscelánea fiscal durante octubre.
Si se aprueba, la nueva tasa regiría a partir de 2026, una vez publicada en el Diario Oficial. Además, en ese mercado de “servicios digitales” aparecen desde apuestas en línea hasta economías alrededor de videojuegos, por ejemplo, plataformas de skins y artículos virtuales, que hoy procesan transacciones en tiempo real para usuarios mexicanos.
Experiencias como las que ofrece SkinsLuck suelen mencionarse cuando se discute cómo las compras digitales relacionadas con juegos quedarían sujetas a nuevas obligaciones fiscales y de reporte si la reforma avanza. El punto de Hacienda es alinear reglas, trazabilidad y aportación impositiva con independencia del domicilio del proveedor.
El Gobierno enmarca el alza dentro de una estrategia de consolidación que prioriza ingresos tributarios y combate a la evasión. Para 2026, los ingresos públicos estimados ascienden a 8.72 billones de pesos (22.5% del PIB), con ingresos tributarios por 5.83 billones. El rubro de IEPS aportaría alrededor de 761.5 mil millones (2.0% del PIB), de aprobarse la miscelánea.
El centro de investigación CIEP calcula que las modificaciones tributarias del paquete, entre ellas la actualización del IEPS en varios productos y servicios, podrían elevar la recaudación en 270.7 mil millones de pesos (0.7% del PIB).
Con estas cifras queda claro que la intención oficial no es marginal, sino anclar el financiamiento del gasto 2026 en mayor eficiencia recaudatoria y en cerrar huecos normativos. En el segmento específico de juegos y apuestas, hay indicios de espacio recaudatorio.
Datos muestran que el IEPS a juegos y sorteos dejó 1,952 millones de pesos entre enero y junio de 2025, por encima de lo esperado y arriba de los 1,808 millones del mismo periodo de 2024. Si la base gravable se amplía y la tasa sube, Hacienda anticipa una aportación mayor y más estable a partir de 2026.
El primer impacto es de equilibrio competitivo. Con reglas claras para operadores extranjeros, la propuesta busca reducir la ventaja de quienes hoy prestan servicios desde fuera de México sin obligaciones equivalentes a las de un contribuyente residente.
El diseño prevé mecanismos de cumplimiento y posibles bloqueos temporales para casinos digitales que incumplan, a fin de asegurar registro, pago y reporte. En teoría, eso formaliza la actividad, disminuye la competencia desleal y mejora la trazabilidad de flujos, con externalidades positivas en prevención de lavado y protección al consumidor.
El segundo frente es sanitario y social. La narrativa oficial integra estos gravámenes en la familia de “impuestos saludables”. Además del juego, suben IEPS en tabaco y bebidas endulzadas y se crea el cargo a videojuegos de contenido violento, con el argumento de desincentivar consumos asociados a costos en salud y riesgos psicosociales.
Para usuarios, es probable un traslado parcial del impuesto a comisiones, cuotas u odds, con ajustes en promociones y programas de lealtad. En videojuegos, el 8% puede reflejarse en el precio final de membresías, pases de temporada o compras in-app.
En plataformas digitales vinculadas a juegos, la obligación de facturar y reportar en México presionaría a regularizar medios de pago, verificación de identidad y controles AML, alineando prácticas con lo que ya se exige a contribuyentes locales.
Para operadores con presencia en México, la carga administrativa sube. Con cumplimiento mensual del IEPS, conciliaciones de GGR, auditorías y mayor escrutinio del SAT. Sin embargo, hay un beneficio indirecto, un terreno más parejo frente a proveedores offshore. Las casas de apuestas y salas físicas deberán revisar pricing y estructura de costos. En online, el reto es actualizar sistemas para calcular y enterar el IEPS con base en la definición final que apruebe el Congreso.
Hoy persiste un punto técnico abierto, si la base se entenderá como GGR (ingreso neto del operador) o como valor de las apuestas, que los dictámenes deberán precisar para evitar litigios y distorsiones.