
Deja daños materiales volcadura de camioneta en Putla
El pasado 30 de septiembre, la mayoría de Morena y sus aliados en la Cámara de Senadores aprobaron las reformas a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial, que ahora se conoce como la Ley Antimemes, falta pase por la aprobación de la Cámara de Diputados.
En la ley que se aprobó (artículo 403 bis) se establece: “se impondrá de uno a cinco años de prisión (…) a quienes utilicen, reproduzcan, imite o incorpore, a escala comercial, la identidad gráfica institucional, dominios electrónicos o cualquier documento de carácter oficial, perteneciente a cualquier institución pública de los tres órdenes de gobierno, con intención de inducir al error o engaño sobre el origen oficial de los mismos para cometer un ilícito”.
Entre quienes critican la ley, hay consenso en señalar que la redacción aprobada deja abierta la puerta para que críticas, sátiras, memes y otro tipo de contenidos visuales, el actual gobierno los considere un delito y quienes lo produjeron, que pueden ser humoristas, caricaturistas, influencers, y quienes hacen videos, puedan ser declarados delincuentes y llevados a la cárcel por el hecho de expresarse libremente y con el ingenio que los caracteriza.
La ley, tal como quedó redactada, no se presta a interpretaciones, es uno más de los atentados contra la libertad de expresión de la autoridad que preside la presidenta Sheinbaum Pardo. Así, su gobierno se dota de un instrumento legal, de carácter constitucional, para llevar a la cárcel a quienes considera sus críticos, en el marco de una absoluta discrecionalidad jurídica.
Las organizaciones nacionales e internacionales que defienden la libertad de expresión han fijado su posición, y hay consenso en señalar, que la ley, lo que pretende es sacar de los medios, los tradicionales y los que utilizan las nuevas tecnologías, las expresiones humorísticas y satíricas, que siempre se han utilizado para criticar y burlarse del poder.
Y también están de acuerdo en que “criminalizar, la libertad de expresión” no puede tener lugar en un gobierno que se dice democrático, y esta ley se vuelve una clara expresión de un gobierno autoritario con rasgos ya dictatoriales. El gobierno con esta ley se otorga un instrumento “legal” para encarcelar a periodistas críticos, que en su trabajo utilizan la imagen. Es evidente que con esta ley se busca censurarlos, y que estos por miedo de ir a la cárcel se autocensuren.
La intencional ambigüedad en la redacción de la ley, dota al gobierno de la presidenta Sheinbaum Pardo de un instrumento “legal” para no solo hostigar y presionar, sino también para llevar a la cárcel, a periodistas, que trabajan con la imagen, pero también a activistas sociales que utilizan imágenes que son símbolo del poder, para criticar al gobierno.
Esta ley va en contra no solo de la libertad de expresión que es evidente, sino también de la creación artística de un género que en México tiene ya más de 200 años, que es la caricatura política. A lo largo de décadas en el país ha contado con extraordinarios caricaturistas, que con su crítica mordaz a la política y los políticos evidencian al poder.
@RubenAguilar