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En esta nuestra conversación 27, pregunto al general de división Carlos Gaytán Ochoa (Ciudad de México, 1948) sobre la Sección Segunda del Ejército, la dedicada a las labores de inteligencia y contrainteligencia.
Y me responde que “naturalmente no me es permitido decir que asuntos lleva, pero podemos bordar en su derredor para quitar la venda de los ojos a interesados en el apasionante tema de la INTELIGENCIA, así como a especuladores, catastrofistas y conspiracionistas, si se me permite el uso de estos términos coloquiales”.
El general, que fuera subsecretario de la Defensa en 2010-2012, dice que “la conocemos genéricamente como S-2, lo que en otros países denominan G-2, y se trata del organismo técnico operativo del Estado Mayor cuya responsabilidad consiste en buscar, recopilar, analizar, clasificar, interpretar, difundir y explotar información bruta sobre los antagonismos a la Seguridad Nacional”. La Sección Segunda (S-2) tiene cinco tareas fundamentales:
1) “Buscar y recopilar. Incluye un amplio despliegue de recursos materiales y talento humano para realizar trabajos de campo, de gabinete y cibernéticos para encontrar o descubrir datos útiles al propósito último que es garantizar la citada seguridad.
2) Analizar y clasificar. Consiste en determinar qué dato es útil y cuál no; que información es táctico-operativa y cuál estratégica; cuál es para explotación inmediata y cuál tiene mayor proyección en el tiempo.
3) Interpretar. Es dilucidar a qué campos del poder afecta: político, económico, social y militar. Aquí también se descubre cómo afecta a estos ámbitos.
4) Difundirla. Es entregarla o hacerla llegar a quien debe explotarla. Esto es delicado porque existen asuntos que no deben tener vasos comunicantes, mientras que en otros casos sería un requerimiento indispensable. Entonces, ¿a quién se la dirijo? ¿Con quién la comparto? ¿Qué fuerza del Estado debe recibirla para su preservación y eventual utilización?
5) Explotarla. Consiste propiamente en llevar a cabo las operaciones, acciones y/o gestiones que permitan al Estado colocarse un paso adelante del antagonismo”.
El general Gaytán Ochoa, que tiene un doctorado en Alta Dirección, sostiene que un “objetivo ulterior de la producción de Inteligencia es crear las condiciones para anticiparse a eventos perniciosos, así como para desencadenar la contrainteligencia necesaria para dificultar, retrasar y/o detener al adversario o enemigo”.
Y termina la conversación diciéndome que la Inteligencia y la Contrainteligecia “es un tema apasionante que los especialistas tratan de diversas formas, pero lo esencial es esto lo que comparto sobre esta responsabilidad a cargo del Ejército”.
La presidenta Sheinbaum Pardo, en su condición de comandanta en jefa de las Fuerzas Armadas, tiene a su disposición toda la información de Inteligencia y Contrainteligencia generada por la Sección Segunda del Ejército, instancia que se replica en la Marina Armada de México.
@RubenAguilar