
La relación entre imperfección y contemplación en la obra de Osukā Takai
CIUDAD DE MÉXICO, 22 de septiembre de 2021.- La idea de ser una persona cosmopolita, en el pensamiento occidental, surgió cuando se le preguntó al filósofo Diógenes de dónde venía y respondió que era ciudadano del mundo, afirmando implícitamente la igualdad de todos los seres humanos. En este sentido, la noción de que la política debe tratar a los seres humanos como iguales entre sí y con un valor que va más allá de lo económico, es todavía un debate que sigue analizando el alcance de los estados en la cobertura de derechos.
Señala un comunicado que la tradición cosmopolita (Paidós) de Martha C. Nussbaum, invita a centrarnos en la humanidad que compartimos. A través de siete capítulos la autora argumenta, basándose en las corrientes filosóficas cínica y estoica, que los humanos poseen el mismo valor independientemente de los retos políticos que esto implique para los estados.
“Nos encontramos, por tanto, en una posición incómoda, por no decir algo peor. Es evidente que la pobreza y la falta de bienes sociales y económicos como la sanidad y la educación deforman las vidas humanas tanto como puedan deformarlas la ausencia de libertades políticas, y que las privaciones de uno y otro tipo están interconectadas por múltiples vías. Además, es bastante obvio que los derechos llamados de primera generación no pueden protegerse sin dinero, por lo que nadie puede basar con un mínimo de fundamento la distinción entre una clase de derechos y la otra en que los primeros no implican coste alguno.”
Esta obra surge en un momento en el que crecen las brechas de desigualdad y la distribución de la riqueza no genera un beneficio equitativo en las sociedades. En ese sentido, la autora reflexiona sobre los procesos de migración forzada, la dignidad y el deber de la justicia con la finalidad de proponer el desarrollo de las capacidades humanas como una de las herramientas que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas.