
La intervención jamás realizada
OAXACA, Oax. 11 de octubre de 2026.- El arzobispo de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, expresó su preocupación por los jóvenes que se alejan de la Iglesia y la angustia que esta situación provoca entre sus padres, durante la celebración eucarística en honor al Señor de Tlacolula, una de las festividades religiosas de mayor tradición en los Valles Centrales.
Durante su homilía, el prelado llamó a madres y padres de familia a mantener viva la fe en sus hogares y a continuar invitando a sus hijos a participar en las celebraciones religiosas, especialmente en la misa dominical, que consideró un espacio de encuentro y fortalecimiento espiritual.
Vázquez Villalobos relató que a lo largo de su ministerio ha conocido a cientos de familias preocupadas porque sus hijos han perdido el interés por las prácticas religiosas y se niegan a acompañarlos a la iglesia.
"Mi hijo no quiere ir a encontrarse con Dios, no le interesa, se niega, está rebelde, no quiere", expresó al reproducir las preocupaciones que, aseguró, le han compartido numerosos padres de familia.
El arzobispo señaló que esta situación provoca sufrimiento en los hogares, particularmente entre quienes consideran que la formación religiosa es fundamental para el bienestar y el futuro de sus hijos.
"¿Merecen nuestros papás que les provoquemos ese sufrimiento?", preguntó a los asistentes, al insistir en la importancia de escuchar a los padres y reconocer sus esfuerzos por transmitir la fe a las nuevas generaciones.
Ante los fieles reunidos en Tlacolula de Matamoros, el representante de la Iglesia católica también cuestionó a quienes argumentan falta de tiempo para acudir a misa, pero dedican los domingos a otras actividades recreativas o familiares.
"No me venga con el cuento de que no tiene tiempo, eso no es verdad, porque para todo tenemos tiempo, para todo, pero para las cosas de Dios, solemos decir: 'no tengo tiempo'", manifestó.
El mensaje estuvo centrado en la parábola del banquete, mediante la cual invitó a los creyentes a reflexionar sobre las ocasiones en que rechazan participar en la Eucaristía y colocan otras actividades por encima de sus compromisos religiosos.
El arzobispo reconoció que incluso algunos fieles dejan de acudir a los templos porque consideran que las celebraciones son cansadas o porque cuestionan la conducta de los sacerdotes.
Ante estas críticas, pidió distinguir entre el mensaje religioso y las acciones personales de quienes lo transmiten, además de mantener una actitud humilde durante las celebraciones.
"Hermanito, haga lo que yo le digo, pero no imite mis obras", expresó, al referirse a la enseñanza bíblica sobre la conducta de los dirigentes religiosos.
En otro momento, Vázquez Villalobos reconoció las dificultades que enfrentan las familias y señaló que las personas atraviesan situaciones de sufrimiento, cansancio y preocupación que pueden encontrar alivio mediante la fe.
También destacó la devoción al Señor de Tlacolula, cuya imagen ha sido venerada durante generaciones y ante la cual numerosas familias presentan a sus hijos para pedir protección, salud y bienestar.
La festividad se celebra tradicionalmente el segundo domingo de octubre y constituye una de las principales manifestaciones religiosas de Tlacolula de Matamoros, con la participación de creyentes procedentes de distintas comunidades de los Valles Centrales.
La imagen del Señor de Tlacolula, elaborada con pasta de caña, se encuentra en una capilla anexa al templo de Santa María de la Asunción, un conjunto religioso de origen colonial que conserva retablos, esculturas y otras expresiones del arte sacro.
En su mensaje, el arzobispo reconoció a las generaciones de habitantes que han mantenido esta tradición y pidió que la devoción no se limite a la celebración anual, sino que se refleje también en la participación dominical y en las acciones cotidianas.
Finalmente, convocó a los asistentes a fortalecer la convivencia familiar, ayudar a quienes enfrentan dificultades y mantener la solidaridad con las personas necesitadas.
"Que Dios bendiga a su familia, su pequeñita comunidad, su pequeñita iglesia doméstica", expresó al concluir su homilía durante la festividad del Señor de Tlacolula.