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OAXACA, Oax., 24 de octubre de 2026.- El barro de Oaxaca cobró vida en Yugen, un cortometraje mexicano de animación dirigido por Nayelli Ojeda, cuya realización tomó ocho años y reunió a más de 100 artistas para contar una historia fantástica sobre el amor entre hermanas, la fragilidad de la vida y la relación con la naturaleza.
La producción, realizada mediante la técnica stop motion, utiliza marionetas elaboradas con cerámica oaxaqueña, además de materiales naturales y técnicas artesanales mexicanas para construir sus personajes y escenarios.
La historia sigue a Yugen, una niña de cerámica que vive en un bosque amenazado por un diluvio permanente. Su hermana está enferma y depende de un antiguo fuego azul que comienza a extinguirse.
Para salvarla, la protagonista emprende una búsqueda relacionada con los Árboles de la Vida, deidades de ese universo fantástico, y enfrenta una decisión que pondrá a prueba el vínculo con su hermana.
El cortometraje, de poco más de seis minutos, obtuvo el premio a Mejor Cortometraje de Animación en el Manchester Film Festival 2026, en Reino Unido, y participó en el Short Film Corner del mercado cinematográfico de Cannes, Francia.
También ha tenido presencia en festivales de Estados Unidos, Italia, Chile, Argentina y España, además de formar parte de la selección del Festival Internacional de Cine de Morelia 2026.
La directora explicó, en una entrevista publicada por el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), que eligió el barro de Oaxaca por su capacidad para representar la contradicción entre fortaleza y fragilidad.
Aunque la cerámica es sólida, también puede romperse, característica que relacionó con la vulnerabilidad de los personajes y los vínculos familiares.
El proyecto comenzó a desarrollarse en 2018, cuando Ojeda profundizó en el trabajo de alfareros mexicanos y experimentó con las posibilidades de incorporar la cerámica a la animación.
La elaboración de las marionetas representó uno de los principales desafíos técnicos, pues cada pieza debía resistir los movimientos necesarios para fotografiar a los personajes cuadro por cuadro.
Los especialistas desarrollaron mecanismos y moldes que permitieron articular las figuras de barro sin perder su apariencia artesanal.
Para los escenarios se utilizaron hojas de maíz y coco, corteza de nopal, ixtle, musgo, madera y papel maché. El vestuario fue elaborado con papel bordado a mano y los cabellos de los personajes con materiales teñidos mediante pigmentos naturales.
La producción también enfrentó dificultades durante la pandemia, limitaciones de financiamiento y la necesidad de adaptar espacios para realizar el rodaje.
Ojeda ha señalado que su intención fue construir una obra que reconociera la riqueza del arte popular mexicano y demostrara que los materiales tradicionales pueden incorporarse a nuevas formas de expresión cinematográfica.
La realizadora busca que Yugen continúe su recorrido por festivales, pero también llegue a cines independientes, museos, cineclubes y comunidades rurales para ampliar el acceso a la animación mexicana.
El cortometraje contó con apoyo del Programa de Fomento al Cine Mexicano (FOCINE) y fue producido por Wisdom House Films, con guion de Danae Hernández y Nayelli Ojeda.