
Preserva productor 300 variedades de pitahaya en Telixtlahuaca
CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA
SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR
HOMILÍA DE MONS. PEDRO VÁZQUEZ VILLALOBOS,
ARZOBISPO DE ANTEQUERA OAXACA
25 DE NOVIEMBRE DEL 2025.
Celebramos en la Iglesia grandes fiestas, esta es una de ellas, la fiesta del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en la ciudad de Belén. Lo recordamos año tras año, pero hay otra fiesta, más grande, más importante en la Iglesia, que es la fiesta central de nuestra fe, cuando celebramos el triunfo de Jesucristo sobre la muerte y sobre el pecado, la fiesta de la Resurrección, la fiesta de la Resurrección. Tan grande es esa fiesta de la Resurrección, que la seguimos viviendo domingo a domingo, domingo a domingo, porque al reunirnos los domingos como familia, como comunidad cristiana, celebramos la Resurrección de Jesucristo, pero hoy nos alegramos por su Nacimiento, tendremos que decir, porque nació en Belén, por eso murió un día, en la Cruz, en Jerusalén, en el Calvario. Tenía que nacer en el portal de Belén para morir en el Calvario.
En Belén hay un silencio, porque el Niño sólo llora, no habla, es pequeño. En el Calvario hay un silencio, el silencio de muerte y ese silencio sólo hay momentos, el que no podía hablar en Belén habla en la Cruz y lo primero que dice en la Cruz es: Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen. Pidió perdón por ti y por mí.
Hoy, ese Niño, de Belén, en el silencio, si pudiera hablarnos, nos diría: ¿por qué no puedo nacer en tu corazón?, ¿por qué no puedo vivir en ti, si a eso vine, a vivir en ti? ¿Por qué no me permites entrar a tu corazón y llenarte de vida, de paz, de gozo, de alegría, de gracia, de santidad?, ¿por qué?, ¿por qué sigues viviendo en las tinieblas, en el error?, ¿por qué no quieres vivir en la luz? Yo soy la luz del mundo, ¿qué te impide abrir tu corazón para que yo viva?, ¿qué te impide?, por ¿qué no lo abres? Yo quiero que tucorazón sea hoy el pesebre donde yo esté ahí, yo quiero que tu corazón sea el pesebre, ¿por qué le negamos a Nuestro Señor que entre?
Somos una obra divina, no se te olvide, no llegamos aquí, al mundo, por equivocación, no, llegamos y estamos en este mundo por voluntad divina, por voluntad de Dios, porque Él es nuestro Creador, Él nos dio la vida, somos de Dios.
El Evangelio nos decía: “vino a los suyos y los suyos no le recibieron”. Hoy, me pregunto, el Señor sigue diciendo que vino a nosotros y nosotros no lo hemos querido recibir, ¿por qué no lo hemos querido recibir?¿Es más grande el odio que el amor?, ¿Son más grande los deseos de venganza que la ternura de una humanidad?
Usted, usted que está aquí, llénese de Dios, llénese de Dios y no solamente hoy, llénese de Dios todos los días y se va a llenar de Dios haciendo lo que a Dios le agrada. A Dios le agrada que vivamos el amor, que nos aceptemos así, como somos, con nuestras debilidades, con nuestras fragilidades humanas, no nos olvidemos que las personas que viven con nosotros no son perfectas, tienen sus errores, usted también reconozca sus errores propios, no se crea tan santo. Está llamada a la santidad, Dios lo hizo santo desde el día de su bautismo, pero no le quitó su ser de pecador, pero en esto, si yo quiero ser santo no me va a faltar la gracia divina, la fuerza de Dios, el auxilio de Dios para vivir la santidad, pero si yo no quiero ser santo, Dios respetará mi decisión, porque es mi decisión y Él me hizo libre, totalmente libre y yo decido qué es lo que voy a hacer. En esta voluntad está la decisión ‘¿quieres ser santo como Dios te hizo santo desde el día de tu bautismo? hoy dile, quiero ser santo y no permitas que caiga en el pecado, no permitas que me aparte de Ti. Haz que en este corazón sólo habite el amor, dígale a Dios.
Hoy, nos alegramos por el nacimiento de Nuestro Redentor, Él se quiere seguir alegrando con nosotros.
Vayamos a nuestros ambientes y vayamos a ser la luz que ilumina a todo hombre, porque el Señor está con nosotros y camina con nosotros.
El Señor dijo, yo soy la luz del mundo y el Señor nos dijo, ustedes son la luz del mundo.
Bebamos de esa luz, tengamos siempre en nuestra mente y en nuestro corazón la palabra que se hizo Carne y habitó entre nosotros, la Palabra que se hizo Carne, tengamos a nosotros a Jesús, esa es la Palabra que se hizo Carne, tengámoslo en nuestro corazón y miremos como Jesús mira y hablemos comoJesús habla y escuchemos como Jesús escucha y actuemos como Jesús actúa, somos sus discípulos y nosotros recorremos su camino, tenemos su verdad y tenemos su vida. Eso es lo que quiere el que nació en Belén, eso es lo que quiere, que lo imitemos, que seamos sus discípulos y que si somos de los suyos, no lo rechacemos, no lo rechaces en tu ambiente, no lo rechaces en tu vida familiar, no lo rechaces en la vida comunitaria y purifiquemos nuestros ambientes.
A veces, sabemos que en el ambiente donde queremos entrar no es un ambiente de luz, no es un ambiente de gracia, ten mucho cuidado, mucho cuidado.
Que el Señor no salga de tu corazón, que lo sigas teniendo en ti.
Feliz Navidad para todos, feliz Navidad. Que Jesús Niño siga habitando en tu corazón. Que la alegría que hoy expresamos, también la expresemos mañana y la expresemos tal vez en un acontecimiento que no sea tan agradable, ahí también tiene que estar la alegría de la Navidad, también en eso.
Acepta que, en ese momento, tal vez, tú tengas que perdonar, perdona movido por el amor, por el amor al que nació en Belén, por Él perdono, por Él.
No se cansen de amar, no se cansen de ser luz en medio de este mundo, no se cansen de llevar a Dios en su vida.
Qué alegría me da que haya venido a misa en este 25 de diciembre.
Le voy a ser sincero, no pensé que nuestra Catedral iba a estar así, pensé que sólo íbamos a tener las banquitas, porque se desvelaron, y dije, no, puesestán dormidos, están descansando y mire, Dios me tapó la boca y me dijo, “tus pensamientos no son mis pensamientos, son distintos” y, al verlos a ustedes, aquí en esta Iglesia Catedral yo me alegro y me alegro mucho, porque le da importancia a la Navidad, anoche un poquito más de fieles, tal vez, un poquito más de fieles, pero miren, qué alegría me da y hoy también se los digo, me da mucha alegría ver a los que de ordinario no veo, eso me llena de más gozo, porque andan de paseo, porque andan de vacaciones y aquí están, en este templo viviendo la Navidad. Qué hermoso Evangelio me abre hoy usted con su presencia. Quiero encontrarme, y así me lo dice uste, quiero encontrarme con el Dios Niño que vino al mundo a salvarme, que se hizo hombre como yo, en todo semejante a mí, menos en el pecado. Bendito Dios.
Gracias por estar aquí, gracias por evangelizarnos a todos. Que la alegría que vivimos en este recinto sagrado también la viva usted en un recinto sagrado que es su familia, su familia. Su familia es una pequeña Iglesia doméstica, pequeña Iglesia doméstica, ahí viva la alegría, ahí abra su corazón para encontrarse con el Jesús Niño que está frente a usted, que es tal vez su esposo, su esposa, su hijo, su hija, su hermano, su padre, su madre. Abra ese corazón para encontrarse con el Jesús de Belén.
Felicidades, disfruten el día de Navidad, pero que siga sintiendo la presencia de Jesús a lo largo de su vida. Él vino para quedarse con nosotros y Él está con nosotros, lo dio a luz María, que aceptó ser nuestra Madre al pie de la Cruz. Con ella nos alegramos, porque ha nacido Su Hijo y a Ella le pedimos que nos lleve a Su Hijo, a encontrarnos con Él, con la Palabra hecha carne..
Feliz domingo, perdón, feliz día de Navidad, salió jueves, feliz día de Navidad, salió jueves, salió jueves, feliz día de Navidad, no es domingo, es que nomás los domingos vengo a misa aquí, por eso, feliz día de Navidad.
Dios los bendiga a todos. Dios los bendiga