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ARQUIDIÓCESIS DE ANTEQUERA, OAXACA
HOMILÍA EN LA FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA, CLAUSURA DEL JUBILEO Y ENTRONIZACIÓN DE LA TILMA DE GUADALUPE
28 Diciembre 2025 – Catedral de la Arquidiócesis de Antequera, Oaxaca
+ Mons. Pedro Vázquez Villalobos
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1.Queridos hermanos y hermanas sean todos bienvenidos a esta Misa solemne e importante para la vida de nuestra Arquidiócesis de Antequera, Oaxaca. Esta Misa dominical tiene tres significados:
Primero, este domingo como cada Navidad celebramos a la Sagrada Familia de Nazaret y el Evangelista San Mateo nos la presenta como una familia migrante, en fuga de la amenaza a la vida del Niño Dios recién nacido.
Segundo, por mandato del Papa en la Bula de convocación del Jubileo Ordinario de este año 2025 que estamos terminando: hoy 28 de diciembre cerramos nuestra Catedral como Santuario de Gracia y Misericordia Jubilar.
Tercero, como Iglesia mexicana y guadalupana hoy con la procesión de entrada hemos entronizado la tilma de Nuestra Señora de Guadalupe en nuestra Catedral, para prepararnos al 12 de diciembre de 2031 en el que se cumplen 500 años del milagro de su aparición en nuestra nación mexicana.
2.Reflexionando sobre la Sagrada Familia de Nazaret cada pesebre nos muestra a Jesús junto a la Virgen María y San José, en la gruta de Belén. Dios quiso nacer en una familia humana; quiso tener una madre y un padre, como nosotros.
Y hoy el Evangelio nos presenta a la Sagrada Familia en el doloroso camino del exilio, buscando refugio en Egipto. José, María y Jesús experimentan la dramática situación de los refugiados, marcada por el miedo, la incertidumbre y las dificultades. Lamentablemente, en nuestros días, millones de familias pueden reconocerse en esta triste realidad. Casi a diario, los medios de comunicación nosinforman sobre refugiados que huyen del hambre, del despojo de tierras, de la violencia, de la guerra y de otros graves peligros, buscando seguridad y una vida digna para ellos y sus familias.
Por lo tanto, al contemplar a la Sagrada Familia de Nazaret en el momento en que se vieron obligados a convertirse en refugiados, pensemos en la tragedia de los migrantes y refugiados, víctimas del rechazo y la explotación, víctimas de la trata de personas y del trabajo esclavo. Pero pensemos también en los otros "exiliados": los llamaría "exiliados ocultos", aquellos que pueden existir dentro de las propias familias: los bebés concebidos por el libertinaje sexual y que no son queridos, sino más bien condenados al aborto, los ancianos, los enfermos, los que tienen capacidades diferentes, que a veces son tratados como una carga pesada en el seno de la familia. A veces pienso que un termómetro de cómo está una familia hace necesariover cómo se trata a todos estos que llamo “exiliados ocultos”.
Jesús quiso pertenecer a una familia que había experimentado el exilio, para que nadie se sintiera excluido de la cercanía amorosa de Dios. La huida a Egipto por las amenazas de Herodes nos muestra que Dios está allí donde la humanidad está en peligro, donde la humanidad sufre, donde huye, donde experimenta el rechazo y el abandono; pero Dios también está allí donde la humanidad sueña, espera regresar a su patria en libertad, planifica y toma decisiones por la vida y la dignidad de sí misma y de su familia.
3.Para vivir este Año Santo jubilar, de acuerdo con las facultades que el Papa concedió a los Obispos para este Jubileo de la esperanza establecí, además de esta Catedral,otras nueve iglesias como «Santuarios de Gracia y Misericordia Jubilar» para que los fieles católicos de esta arquidiócesis pudieran peregrinar y hacer oración, acceder al sacramento de confesión sacramental, participar de la Santa Misa y sobre todo ganar la indulgencia plenaria, corazón de este jubileo
Con alegría podemos recordar las diversas iniciativas en los diversos ámbitos de nuestra iglesia arquidiocesana para vivir la gracia de este Jubileo que hoy estamos clausurando. Considero que la herencia del Jubileo de la Esperanza debe de ser una Iglesia oaxaqueña en donde cada católico quede transformado en "peregrino de la esperanza", capaz de dar testimonio del amor de Cristo mediante obras de misericordia, acogida, justicia y reconciliación, superando divisiones y renovando la fe en el camino hacia la Jerusalén celestial, fortaleciendo a los jóvenes, migrantes y personas vulnerables con la certeza de que la esperanza cristiana «nunca defrauda (Rom 5, 5)».
Al concluir este Jubileo de la esperanza, lo pido para mí mismo y también para ustedes, queridos sacerdotes, quienes en el día de la Ordenación nos comprometimos a ser testigos de la esperanza divina para el pueblo que nos ha sido confiado y para el mundo entero. Hagámoslo a través de nuestro ministerio, inmersos en la oración y totalmente orientados a la santificación de nuestros fieles. Que nuestra mirada luminosa, nuestro corazón y nuestros brazos acogedores revelen la alegría de ser instrumentos de esperanza, especialmente cuando ejercemos nuestro papel insustituible en el sacramento de la reconciliación y en el sacramento de la Eucaristía. Que todos los que se acerquen a nosotros se sientan amados por Dios y colmados de esperanza.
Les pido esto a ustedes, queridos consagrados y consagradas, llamados a ser reflejo de la esperanza divina con un testimonio de fidelidad a Cristo en sus vidas, que sean un recordatorio profético de las realidades últimas, cuando solo el amor permanecerá, búsquense y participen en las actividades de la Vicaria para la Vida Consagrada, esto se lo pido por favor los miembros de la vida consagrada masculina, me da tristeza ver que no acuden. Libres de todo y de todos para amar, den testimonio de que la ley del amor no es una utopía, al contrario, es nuestra esperanza. Que lo experimenten en carne propia y den testimonio de ello.
Les pido esto, queridos fieles laicos, agentes de pastoral en sus parroquias, que en cualquier estado de vida en el que se encuentren. Irradien esperanza, dejen que se refleje en los acontecimientos concretos de su vida diaria: en casa, en la escuela, en el trabajo, dondequiera que estén, piensen y actúen como hombres y mujeres de la esperanza cristiana que no defrauda. Que esta sea su carta de identidad. Den un nuevo rostro a nuestra sociedad, no con proclamas ideológicas, sino con la fragancia de la esperanza cristiana. ¡Que todos los reconozcan como discípulos de Cristo porque son testigos que la única esperanza que no defraudaes Cristo mismo!
A todos los que somos parte de esta Arquidiócesis de Antequera, Oaxaca, los animo a atesorar las gracias, las bendiciones y las bellas experiencias del Año Jubilar. Seamos constructores de la unidad en la comunidad para superar las divisiones, acercarse a quienes buscan a Dios y fortalecer el tejido comunitario de los creyentes, en un camino sinodal arquidiocesano como estamos trabajando en el Plan Arquidiocesano de Pastoral abierto a las realidades eclesiales y sociales que nos toca vivir. Pienso especialmente el algunas pastorales que celebraron su jubileo y que deben atesorar la experiencia jubilar consolidando más su estructura y su aportación a la vida de nuestra arquidiócesis: la pastoral de la salud, la pastoral de la inclusión, los movimientos apostólicos, la pastoral de adolescentes y jóvenes, la pastoral de la comunicación, la pastoral de los pueblos originarios, la pastoral misionera, la pastoral familiar, la pastoral educativa, la pastoral dedicada a los pobres y la pastoral penitenciaria.
4.Hermanos y hermanas como podemos ver el año 2025 ha sido un periodo de gracia, ya que hemos tenido la oportunidad de reavivar la esperanza de formas diversas. El Jubileo nos ha permitido conectar con nuestros propios anhelos y proclamar que la esperanza plena está en Jesucristo. Esta palabra definitiva de esperanza queproviene del Padre, se encarna en Jesucristo y se derrama por medio del Espíritu Santo; además, se hace presente en María de Nazaret, quien, a través de su vida y entrega a Dios constituye un modelo de esperanza activa en medio de situaciones de dolor y adversidad.
María de Nazaret se hace presente para nosotros los mexicanos en la advocación de Santa María de Guadalupe, cuya presencia y mensaje a san Juan Diego nos llena depalabras esperanzadoras que son manantial de paz y reconciliación para nuestros pueblos. La frase cariñosa«¿acaso no estoy yo aquí, que soy tu madre?» (NicanMopohua, n. 119), refleja el amor materno que consuela, guía y conduce a su Hijo, la fuente de toda esperanza.
La aparición milagrosa de la Virgen de Guadalupe es por la voluntad de Dios mismo quien nos da esperanza en nuestros tiempos actuales de lucha y oscuridad por tantos sufrimientos que aquejan nuestra nación como la expansión de la metástasis del cáncer del crimen organizado, los asesinatos, las desapariciones y la sangre inocente que se sigue derramando en nuestras calles, pueblos y ciudades (Cfr. Mensaje de los Obispos de la Conferencia del Episcopado Mexicano al Pueblo de Dios en México, 13 de noviembre de 2025).
Así las cosas, nuestra querida Arquidiócesis de Antequera, Oaxaca, se vestirá de la presencia amorosa de Nuestra Señora de Guadalupe, la Sagrada tilma visitará todas las parroquias, cuya visita nos servirá para prepararnos para celebrar los 500 años de su presencia en medio de nuestra tierra mexicana. Es mi deseo que la Morenita del Tepeyac pueda llevar el mensaje de amor y esperanza a los corazones de todos los que peregrinamos en estas tierras oaxaqueñas y podamos confiar a nuestra buena Madre de Guadalupe nuestros dolores, sufrimientos y preocupaciones.
Al termino de esta solemne Misa entregaré la tilma al Decanato formado por las parroquias del centro de la ciudad. La sagrada tilma guadalupana permanecerá 16 días en cada parroquia y los Párrocos de acuerdo con sus Agentes de pastoral organizarán la peregrinación de la imagen en sus templos, comunidades y grupos pastorales; debiendo planear y organizar temas y catequesis sobre el acontecimiento guadalupano, para hacer más dinámico y formativo este peregrinar guadalupano.
Hermanos y hermanas, que este tiempo en que la imagen copia fiel en tela y que ha tocado la imagen original custodiada en la Basílica en la Ciudad de México sea un tiempo de gracia y bendición en el que veamos una tilma y un corazón oaxaqueño caminando con Santa María de Guadalupe, Reina de México, esperanza nuestra, para que salve nuestra patria y conserve nuestra fe. Amén.