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OAXACA, Oax. 20 de junio de 2026.- México encontró en pleno Mundial a un nuevo personaje capaz de competir en popularidad con futbolistas, mascotas oficiales y comentaristas: Merlín, un pato blanco de 2 años que camina por las calles de Ciudad de México con la playera de la Selección Nacional.
Su aparición durante los festejos por el triunfo de México ante Sudáfrica convirtió una escena cotidiana en un fenómeno viral. Mientras miles de aficionados celebraban en Paseo de la Reforma, Merlín avanzó entre la multitud con una camiseta tricolor y pequeños protectores en las patas.
Los videos circularon rápidamente en redes sociales y los usuarios comenzaron a llamarlo “tesoro nacional”, “amuleto” y mascota no oficial del Mundial.
Detrás del personaje están Carla Gómez y su hijo Cristian, quienes suelen recorrer las calles de la capital para vender bebidas acompañados por el pato. Merlín llegó a la familia como un regalo y con el tiempo se convirtió en uno de sus compañeros inseparables.
La fama sorprendió a sus dueños, quienes pensaron que su paso entre la afición mexicana había ocurrido sin mayor atención. Sin embargo, después de las primeras imágenes, decenas de personas comenzaron a pedir fotografías y a seguir sus apariciones.
La popularidad del pato también llamó la atención de representantes de la FIFA, que participaron con la familia en una sesión fotográfica y en la grabación de contenido publicitario.
Merlín incluso probó suerte como pronosticador y eligió a México antes de uno de sus partidos, en una escena que recordó al pulpo Paul, famoso por anticipar resultados durante el Mundial de Sudáfrica 2010.
Sin contrato, sin botarga y sin una campaña planeada, el pato logró lo que pocas figuras oficiales consiguen: convertirse en símbolo espontáneo de la alegría mexicana durante el Mundial.