
Convocan estudiantes de la UTVCO a respaldar protesta de docentes
Salvo algunos grupos humanos en la menos inconmensurable Amazonas, el mundo que hoy nos soporta ha experimentado un mestizaje cada vez más continuo y complejo que también tiene algunos ejemplos de endogamia como el pueblo judío o el emblemático grupo social de los menonitas que si bien tienen sus reglas de mezclas humanas y sociales, provienen de la amalgama con grupos humanos que les dan cierto mestizaje, intercambios y préstamos culturales que lejos de desaparecerlos, los enriquece y aun los fortalece.
En épocas y ciclos de la historia humana se dan momentos de introspección de los grupos humanos que en el siglo pasado con las revoluciones violentas de Rusia, China y México se aparejaron importantes y significativos movimientos ideológicos que a la vez de impulsarlos, los enraizaron por medio de la propaganda oficial, la educación formal y comunitaria como los círculos y comités de defensa de las revoluciones, el arte que en México dio paso al muralismo internacionalmente conocido y los principios de lo que se conoce como el nacionalismo revolucionario.
Para el caso de nuestro país, la ideología del grupo vencedor del movimiento de 1910 se sustentó en el pasado indígena y de ciertos elementos de los grupos indígenas subsistentes sobre todo en materia de la vestimenta, las artesanías y la deificación de instituciones sociales y culturales como el trueque, la ayuda mutua y desde entonces la glorificación de la pobreza como sinónimo del ser indígena, desvalido, sujeto de la consideración gubernamental así como el tramposo y discriminatorio concepto de la “deuda histórica” que a la fecha sigue siendo parte del discurso seudo reivindicatoria de todo grupo en el poder acendrado al menos en tres etapas de los gobiernos posteriores a lo que conocemos como la revolución mexicana. Aún con la disminución trágica y dolorosa de la población indígena por el trato inhumano, las guerras, las epidemias y la diáspora forzada de no pocos sobrevivientes, han sido motivo de racismo, clasismo y embate de la sociedad dominante así como de las políticas de los gobiernos lo mismo para despojarlos de sus tierras ancestrales con la etnocida reforma agraria que a la fecha por los despojos y la falta de reconocimiento de sus límites históricos al menos en Oaxaca tenemos más de 300 conflictos agrarios de ellos cuales cerca de 50 son graves y están ahora mismo produciendo enfrentamientos, muertes y violencia a pesar de las cuentas alegres y propagandísticas de los gobiernos en turno.
Aunque en momentos álgidos de la historia nacional se han destacado personas individuales de los Pueblos y Comunidades, han sido carne de cañón y e historias inventadas a modo de supuestos héroes como el pípila, el indio de nuyoo y para documentar nuestro pesimismo, esa historia oficial hechiza y maniquea ha estigmatizado también a personas como la Malinche, Xicoténcatl y los tlaxcaltecas como símbolo de traición y borrados del altar de la patria que han construido los llamados masiosare, creando verdaderos mitos y leyendas como que un puñado de 800 peninsulares conquistaron México, dejando de lado a más de 100 mil miembros de los pueblos sojuzgados por el sanguinario y cruel imperio azteca que vieron la oportunidad de terminar con el cacicazgo mexica imperante, la francamente idílica versión del cura criollo que fue ungido como el padre de la patria que siguiendo los intereses de la pujante clase social surgida del criollismo y al grito de viva Fernando VIIinstauró un virreinato que aun los “estudiosos” se empeñan en hacerle el juego a la historia oficial de denominarla como colonia cuando nunca lo fuimos y tapar ignominiosamente que otro criollo que se proclama rey es quien encabeza la consumación de la independencia.
En los primera etapa del siglo pasado, en los años setenta y hoy con la auto denominada “cuarta transformación”, los Pueblos y Comunidades son elevadas a razón de Estado y después de los 80 surgen los primeros profesores bilingües que irán contribuyendo a un doble propósito: Radicalizar movimientos y grupos de los Pueblos y Comunidades en la reivindicación de sus derechos sobre todo de la tierra, los recursos naturales en sus territorios y contra el racismo y la discriminación, así como gestar consciente o inconscientemente un contexto de víctimas que hasta hoy se manifiesta y aun se polariza en reivindicar supuestas prácticas ancestrales como le entrega del bastón de mando, limpias, santiguadas e invocaciones a “la madre tierra” cada que se ofrecesobre todo a la mayoría mestiza y a los grupos de poder en turno o epítetos idílicos de los “jamás conquistados” que poco apoyan sus reivindicaciones y si sustentan a la oligarquía nacional y a los gobernantes a su servicio.
Gerardo Garfias Ruiz