
Preparan homenaje a Gabriel Cué Sacre, referente ganadero de Tuxtepec
CIUDAD DE MÉXICO, 14 de octubre de 2018.- Los recuerdos históricos suelen disfrazarse de victorias de la retórica y a veces de la demagogia.
El México 68 quedó marcado por la violencia de la tarde del 2 de octubre que aún no se aclara, a pesar de que ha pasado medio siglo. La razón es explicable: nadie ha investigado el caso, la polarización progresista acusa al demonio de la represión y el Estado carga con vergüenza los saldos de muerte.
El PRI salió desprestigiado por el saldo sangriento y el PRI ha sido acusado de ser el responsable histórico --si los hay-- del 68; sin embargo, el PRI ganó: depuró sus filas, encabezó un largo proceso de reformas políticas para distensionar el ambiente, llevó a la oposición de izquierda y derecha a la institucionalidad del poder para disminuirla, operó como sistema de poder aún sin el PRI en la presidencia y ganó con López Obrador y su origen y comportamiento priístas.
El fondo de la explicación se puede resumir así: el PRI no fue el grupo de funcionarios que chocaron en la oscuridad del 68, sino que el PRI ha sido desde su fundación en 1929 y antes como élite revolucionaria que redactó la Constitución de 1917 una estructura de poder, una ideología oficial y un pensamiento histórico único.
El nuevo gobierno de López Obrador --tan crítico del PRI-- eludió la responsabilidad histórica de una comisión investigadora sobre el 68 y, como los gobiernos panistas de 2000 y 2006, decidió dejar el 68 en la historia oral.
Las actividades para recordar los 50 años del 68 mexicano, por lo demás, giraron en torno a lo mismo: acusar al sistema sin análisis de responsabilidad jurídica, repetir la historia oficial disidente de que fue una represión de Estado y centrar sus acusaciones en el entonces presidente Díaz Ordaz y su secretario de Gobernación, Luis Echeverría Alvarez.
Los nuevos libros de la coyuntura señalan la amargura de la derrota y el del activista del 68 Joel Ortega Juárez decidió convocar con el título de su libro a un Adiós al 68.
Como analista político, yo publiqué dos libros sobre el tema --los dos se encuentran en Amazon-Kindle para los interesados con mensajes novedosos: El 68 no existió y Octavio Paz y el 68: crisis del sistema político priísta.
El primero borda sobre el enfoque de que la crisis del 68 fue una pugna al interior del sistema priísta entre aspirantes a la candidatura presidencial de 1969 para la elección de 1970 y el segundo ajusta cuentas con un pasivo de desdén de la academia y las organizaciones de lucha hacia Octavio Paz, el único que razonó el 68 en octubre de 1969 como una crisis autoritaria del sistema político priísta y que definió que la salida estaba en la democracia.
Como análisis del 68 mexicano fuera de fechas simbólicas aquí expondré cinco enfoques de aquella crisis que casi nadie quiere articular: