
San Miguel de Allende consolida modelo de éxito internacional
Tiene a su mecenas: Justicia
Para quienes tenemos una edad adulta mayor sabemos de la evolución aunque menor de lo deseable de la decisión de votar que durante los últimos cincuenta años hemos experimentado en México y en donde Oaxaca ocupa un lugar aun más rezagado no solamente por las condiciones geográficas, de avance de la tecnología y de oportunidad sino sobre todo por la composición poblacional que tenemos en que este proceso de lo que consideramos democracia, se comporta de una manera diferente en una buena parte del territorio estatal.
A nivel nacional ha predominado el “para que voto si ya se sabe quién va a ganar” que impuso la prevalencia por diversas vías de un solo partido que durante más de ochenta años dominó las elecciones y que ahora en lo que parece ser un remix siniestro estamos experimentando en esa característica del ser nacional del poder omnímodo, unipersonal y del tlatoani que traemos adherida a nuestra idiosincrasia como destino fatal y hasta ahora perenne.
En los setenta del siglo pasado la apertura de los procesos políticos y electorales trajo a la escena social otras expresiones y opciones para sufragar en su mayoría surgidas de los movimientos radicales incluso de movimientos y personas que habían decidido dar la batalla por un cambio desde la lucha armada, así como expresiones ideológicas y políticas que se habían movido en la clandestinidad y perseguidas por el régimen único que adecuó prácticas y formas de manejo, cooptación y represión para quienes las practicaban configurando un estado de cosas que se percibieron por momentos casi como naturales y que moldearon entre otras conductas sociales el abstencionismo, así como la adhesión voluntarista, oportunista y de reclutamiento por medio de favores, privilegios y complicidades. Con la apertura para poder participar, la globalización, el crecimiento de la población en los núcleos urbanos, así como el mayor nivel de escolaridad y de acceso a la información, se fueron ganando mayores índices de participación por medio del voto sin que necesariamente fueron más significativos salvo momentos muy específicos, en que alcanzaron poco más del 50% del electorado con un promedio hasta ahora de no más del 54%.
En este contexto, tenemos en el País seis partidos con registro nacional que son: PAN,PRI, PT, PVEM,MC y Morena y en casos como Oaxaca el PRD está reconocido como partido local una vez que a nivel nacional perdió el registro al no haber obtenido el mínimo de votación necesario legalmente en la última elección nacional registrada a pesar que en un momento de su existencia jugó un papel importante en la lucha electoral en que como sucede en la actualidad con el partido en el poder que por cierto es su antecedente, agrupó a expresiones grupales e individuales de lo que se considera la izquierda así como desprendimientos del partido hasta ese entonces predominante en una gama que fue desde quienes pedían la democratización del vetusto partido único, hasta acomodaticios, tránsfugas y paracaidistas políticos de toda ralea. Así de acuerdo al registro nacional de electores concediendo sin conceder que el partido en el poder logró en los últimos dos años afiliar a más de 11 millones de electores y sumando los aproximadamente 3,665,220 de los otros partidos mencionados, no se alcanzan los 15 millones frente a los 102,474,380 (ciento dos millones, cuatrocientos setenta y cuatro mil trescientos ochenta) que somos en total en el Padrón Electoral vigente y que para Oaxaca en que somos tres millones. ciento cincuenta y dos mil ochocientos setenta y cinco electores (3,152,875), es conveniente generoso elector que se ubique para ponderar que además del escaso resultado de la última campaña de filiación aun reconocido por la dirigencia del partido en el poder hay un registro que no llega a más de 700 mil afiliados entre todos los partidos con vigencia en la entidad.
De esta manera resulta fuera de lugar que aun los especialistas, investigadores, comentaristas y analistas políticos repitan hasta el hartazgo “la inexistencia de la oposición” que de facto si no es inexistente es pírrica como los números anotados arriba lo demuestran de tal manera que los treinta millones que le dieron el triunfo a la actual ejecutivo y los poco más de 600 mil en Oaxaca aun con su coalición hoy al parecer según las declaraciones truncada, aun por el tipo de reglas que rigen a lo que definimos como la democracia electoral actual, para ambos casos no representan ni el 25% del total del electorado.
De allí que sea poco rebatible que, si se quiere lograr el triunfo por medio del voto en las próximas e inminentes elecciones de 2027, en donde hay que lograrlo es en la mayoría de los votantes que ni están afiliados a algún partido ni a la fecha según las ultima encuestas tienen definidas sus preferencias: ¿Sabremos operarlo?
Gerardo Garfias Ruiz