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OAXACA, Oax. 21 de mayo de 2026.- La vejez, lejos de concebirse como una etapa de cierre, puede convertirse en un periodo de transformación, búsqueda y reafirmación personal. Desde esta perspectiva, la cinta O último azul construye una interpretación sobre las personas mayores al cuestionar las estructuras que las marginan y al mismo tiempo, reivindicar su capacidad de decisión, aspiración y independencia.
En el Centro Cultural y Académico Teatro Casa de la Paz de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la proyección dirigida por Gabriel Mascaro, propició un foro de diálogo en el que especialistas y público analizaron sus implicaciones sociales, políticas y humanas, a partir de una obra cinematográfica de nuestro tiempo.
En su narrativa, el largometraje sigue a Teresa, una mujer mayor que, en un contexto donde el momento es percibida como una carga compartida, decide emprender un viaje para ejercer su vida propia y cumplir sus aspiraciones. De este modo, la trama entrelaza aspectos íntimas y colectivas que evidencian la discriminación hacia este sector de la población, así como las posibilidades de resistencia.
Tras la función, el historiador Juan Pablo Vivaldo Martínez, egresado de la UAM dijo que invita a repensar esta condición desde un enfoque crítico, al visibilizar inequidad, exclusión y viejismo. Asimismo, destacó que el planteamiento permite comprenderla como parte del desarrollo humano, relacionada de forma estrecha a factores comunes, económicos y políticos.
Por otro lado, la investigadora y educadora sexual feminista, Fabiola Trejo, enfatizó la relevancia de simbolizar la pretensión y la independencia, en particular en los cuerpos de mujeres mayores. Desde su enfoque, la propuesta abre la posibilidad de cuestionar la autodeterminación, el placer y la creación de una experiencia individual propia fuera de los mandatos tradicionales.
En entrevista, el productor Sandino Saravia explicó que el origen del proyecto se vincula con el interés del director por replantear las formas en que esta fase ha sido llevada al cine y en la sociedad. En ese sentido, subraya que la intención no es ofrecer una lectura cerrada, sino propiciar una experiencia que dialogue con el espectador.
“Es construir un mundo que genere interrogantes, salir pensando en algo que no se te había ocurrido o identificándote con lo que ves”, comentó.
De igual manera, recalcó que el rodaje en la Amazonia implicó desafíos técnicos y logísticos, aunque permitió dotar de autenticidad al proyecto mediante la integración de comunidades locales y la incorporación del entorno como un elemento narrativo fundamental.
Saravia acentuó la importancia de acercar este tipo de historias al entorno universitario, al considerar que el cine puede detonar preguntas y sensibilidades en torno a problemáticas actuales. Dijo que estos espacios permiten generar pensamiento crítico y vincular a los alumnos con realidades que, aunque a veces distantes, forman parte del tejido común.
O último azul se configura como un largometraje que trasciende su relato para interpelar al espectador sobre su lugar en el marco social del presente.
En una ronda de preguntas con los asistentes, la conversación se amplió hacia las dimensiones contextuales y personales que atraviesan esta fase. Así, la muestra sugiere que no debe entenderse como un límite, sino como un territorio de alternativas, vínculos y construcción de sentido. La película se exhibe en salas de la Cineteca Nacional.