
Ilustra Melissa Pérez Segnini colección Cómoda de Pro Femme
La discusión acerca de las ciudades sostenibles ha ido en aumento alrededor del mundo desde hace dos décadas. Con el establecimiento de acuerdos y consensos internacionales, también se ha avanzado en que dicha discusión vaya más allá del debate de ideas y permita establecer compromisos de cara al futuro, considerando que las ciudades son, hoy en día, el modelo de convivencia humana a gran escala más consolidado, y que se calcula que en 2030 más del 70% de la población mundial vivirá en ciudades. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible que nuestro país asumió como compromiso internacional desde 2017 denomina su onceavo objetivo precisamente como Ciudades y comunidades sostenibles.
Esto implica pensar las ciudades sostenibles como áreas urbanas diseñadas para minimizar el impacto ambiental mediante el uso de energías limpias, impulsar la gestión eficiente de residuos y la movilidad no contaminante, buscando entre la población la equidad social y el bienestar. Todo esto plantea desafíos tanto para las autoridades públicas de los tres órdenes de gobierno, como para el sector privado y la sociedad civil, pues mientras que las soluciones para los grandes problemas toman tiempo de planeación y formulación desde la academia, las demandas crecientes respecto a servicios básicos debido al incremento de la población en las urbes no cesa. En este contexto, solo las alianzas estratégicas pueden contribuir a responder a una problemática compleja y en expansión.
Este año, la Universidad de Navarra, en España, publicó el Índice Cities in Motion, el cual analiza 183 ciudades de 92 países en diferentes rubros del desarrollo urbano. En una década, este instrumento ha mejorado el diseño e integración de variables para ofrecer una herramienta rigurosa para comprender cómo funcionan las urbes, qué las hace competitivas y dónde se encuentras sus vulnerabilidades. Para uno de los diseñadores del índice: “Después de una década de análisis de desempeño urbano, una lección se impone: las urbes que realmente avanzan son las que combinan tecnología, una gobernanza abierta y una visión a largo plazo capaz de trascender los ciclos políticos”.
Las dimensiones de análisis que propone este índice internacional nos ayudan a pensar el futuro de las grandes ciudades, a través de rubros como el capital humano, la cohesión social, la economía, la gobernanza, el medioambiente, la movilidad y el transporte, la planificación urbana, la proyección internacional, y la tecnología. Construir un índice requiere integrar diferentes indicadores en torno a grandes temas, para después medirlos en la selección de ciudades, lo que implica un arduo trabajo de análisis y comparación. Por ejemplo, en cuanto a la dimensión de Capital humano, este índice considera, entre otros: el número de espacios dedicados al arte y la cultura, es decir, cuántas galerías y museos hay en una ciudad; así como el número de espacios de coworking, considerando que estos reflejan la adaptación a nuevas dinámicas de trabajo a distancia y capacidad de innovación colaborativa desde lo local. Asimismo, el número de universidades y de teatros, además del gasto en educación y la movilidad de los estudiantes universitarios.
En México, se han realizado esfuerzos similares como es el caso del Índice de Ciudades Sostenibles impulsado por Citibanamex, el Laboratorio Nacional de Políticas Públicas del CIDE y el IMCO. En su reporte de 2021, analizaron 63 zonas metropolitanas del país y su avance en el cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Se trata de un ejercicio robusto, que permite conocer la posición de las zonas más pobladas del país y su dinámica respecto a un primer ejercicio realizado en 2015. En este índice, la zona metropolitana de Oaxaca se ubica solo por encima del promedio nacional, con un nivel de cumplimiento de 56.1%, mientras que a nivel nacional el primer lugar lo ocupa Guadalajara con 67.5%, y el segundo Hermosillo con 64%. El enfoque de este índice es el desarrollo sostenible en tres pilares: ambiental, social y económico, a través de 92 indicadores. Es decir, conocer si nos acercamos o alejamos del cumplimiento del gran acuerdo internacional sobre el futuro: la Agenda 2030.
Los instrumentos de medición de los aspectos reales que enfrentan las ciudades no deberían tomarse a la ligera ni archivarse en un escritorio. Detrás de su elaboración hay equipos expertos, cientos de horas dedicadas a su elaboración, un diseño inteligente y colaborativo, y finalmente, una fotografía del momento que puede orientar a las y los gobernantes a mejorar su gestión. Pensar el futuro de las grandes ciudades nos lleva a pensar en el futuro de nuestra ciudad, precisamente en tiempos de Guelaguetza.
Oaxaca de Juárez es cada vez más grande, más diversa y más dinámica. Tenemos una ciudad abierta al mundo, pero que enfrentará retos mayores en la medida que crezca y reciba a más visitantes estacionales y en el futuro permanentes. Lo que coexiste con las necesidades de quienes tenemos una historia de familia y generaciones viviendo en sus barrios y colonias. Esta complejidad, lejos de desmotivarnos, debe llevarnos a la reflexión de lo que queremos lograr colectivamente, en esa gran alianza que, lejos de ser de partidos y grupos políticos, debería ser de ciudadanos organizados y en defensa de la sostenibilidad, el bienestar y el mejor futuro de nuestra ciudad de Oaxaca.
@bruneitorres