
Un texto de Geo Meneses para recordar a Álvaro Carrillo
OAXACA, Oax. 4 de abril de 2025.- En 1996 Alberto Ibáñez Reyes El Negro (Oaxaca, 1961) viajó por primera vez a París, a partir de ese año, y hasta 2001, regresó constantemente y en ese tiempo logró conformar un gran cuerpo de trabajo, una selección de sus fotografía, bajo la curaduría de Paul Mellenthin, se presentan a partir del sábado 5 de abril en el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (CFMAB) en la exposición, París: Bajo una pequeña nube.
“Viajé por primera vez a París para conocer la ciudad y encontrarme con mis amigos. Poco a poco, me fue seduciendo con sus calles llenas de cafés, galerías, museos y una vida nocturna que atrapaba. París fue un territorio nuevo que me motivó a fotografiar. Recuerdo ocasiones en las que no he logrado tomar la fotografía que quiero. La mayoría de las veces, la imagen se queda en la mente”, detalló Ibáñez a Territorio Score.
El curador de la muestra indicó que en las fotografías de Ibáñez, “París no aparece como la ciudad de las postales. Es otro París, narrado desde la perspectiva de aquellos que no solo habitan la ciudad, sino que la sostienen, la mantienen viva. Por eso, las imágenes nos llevan una y otra vez a las calles, a los mercados, a los cafés, a esos lugares donde la vida no se escenifica”.
Agregó que “la Torre Eiffel, símbolo de la ciudad, emerge envuelta en una neblina de un verde tóxico, como un vestigio que quedó accidentalmente en la imagen, como un emblema que ha perdido su brillo. Y con él, se desvanece el París del siglo XX. Lo que permanece son otros lugares: espacios de las subculturas, los pasillos oscuros del metro, los escenarios improvisados de la escena musical, los flujos migratorios que atraviesan las calles, las manifestaciones, los grafitis, los cuerpos, las identidades. Es un París que no se expresa en monumentos, sino en sus huellas; que no está construido para la eternidad, sino que se crea y se transforma en cada instante”.
Mellenthin comentó que “desde una perspectiva historiográfica del arte, Ibáñez se mueve entre la documentación callejera espontánea y la puesta en escena del realismo mágico. Sus observaciones urbanas contienen un humor sutil, un asombro ante lo inesperado que se esconde en los intersticios de lo cotidiano. En la imagen la vida diaria aparece reducida y de forma inesperada, se percibe una continuidad con antecedentes artísticos. Se piensa, por ejemplo, en fotógrafos como Eugene Atget, Diane Arbus, Manuel Álvarez Bravo, Nacho López o, en tiempos más recientes, Graciela Iturbide. Sin embargo, mientras estos nombres representan ciertas escuelas fotográficas, Ibáñez, con la idea “de abajo arriba”, desarrolla una postura propia e inconfundible. Donde las representaciones convencionales de la ciudad suelen reproducir una visión orquestada desde arriba, él busca, con una curiosidad hambrienta y casi ciega, otros espacios y otros protagonistas”.
París: Bajo una pequeña nube está integrada por cerca de 100 imágenes, muchas de estas fotografías, si no es que la mayoría, se presentan aquí por primera vez al público. Proceden del archivo personal de Alberto Ibáñez, que ha sido parcialmente digitalizado con motivo de esta exposición.