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OAXACA, Oax. 18 de septiembre de 2026.- Más que un partido construido alrededor de una sola corriente ideológica, Somos se plantea como un espacio de convergencia de voces, trayectorias y formas distintas de entender la política.
Ahí caben sociedad civil, académicos e intelectuales, especialistas electorales y personas procedentes de diferentes experiencias partidistas.
El punto de encuentro, explica Roberto Heycher Cardiel Soto, secretario de Operación Electoral y Alianzas, está en la defensa de la democracia, las instituciones y en lo que la organización denomina recuperar la República.
Heycher estuvo en Oaxaca dentro de la etapa de organización que Somos desarrolla rumbo a su primera participación electoral en 2027.
Quien pasó más de dos décadas en el sistema electoral mexicano estará encargado de organizar elecciones, pero ahora desde una fuerza política que tiene sus propias reglas para competir por el voto en 2027 y con la meta de 2030.
En la conversación, Heycher identifica tres grandes componentes que convergen en Somos: la sociedad civil; académicos, intelectuales y especialistas —entre ellos quienes tienen experiencia técnica en materia electoral—, y expresiones procedentes de distintas historias políticas y partidistas. La diversidad, sostiene, no es un problema que deba resolverse mediante uniformidad ideológica, sino una condición que puede articularse alrededor de determinados acuerdos democráticos.
La propia representación de Somos ante el INE ha definido al partido como una articulación de causas que incluye mujeres, madres buscadoras, víctimas, jóvenes, trabajadores, clases medias, empresarios, ambientalistas y otros sectores, y ha situado entre sus principios la democracia, las libertades y los derechos humanos.
Esa apertura también alcanza a quienes han tenido militancia o participación en otros partidos. Heycher explica que Somos no pretende exigir que una persona niegue su trayectoria política para poder dialogar o coincidir con el proyecto; incluso puede haber acercamientos con personas provenientes de Morena o de cualquier otra fuerza si existe coincidencia con los principios que plantea la organización.
La distinción jurídica, sin embargo, es importante: una persona no puede mantener afiliación formal simultánea en dos partidos políticos. El INE establece que, ante una doble afiliación, sólo una puede producir efectos legales. La apertura de la que habla Heycher se refiere, por tanto, a las procedencias y posibilidades de participación política, no a mantener dos militancias formales al mismo tiempo.
Una de las primeras reglas con las que Somos pretende diferenciar su funcionamiento está precisamente en las candidaturas. Quienes integran la dirigencia no serán candidatos ni podrán utilizar el cargo partidista para imponerse en las postulaciones, un principio que la organización incorporó a sus planteamientos desde antes de obtener el registro.
La pregunta entonces es quiénes sí pueden ser candidatos.
Heycher responde con un concepto al que concede especial importancia: fortaleza social. No habla únicamente de alguien conocido o con capacidad electoral, sino de personas con presencia en su entorno, buena reputación, reconocimiento social y sin vínculos con estructuras delictivas o intereses ilegales.
La intención, explica, es buscar perfiles competitivos sin reducir la competitividad a popularidad, estructura o recursos. Una candidatura tendría que sostenerse también en la confianza que esa persona haya construido fuera del propio partido.
Ese criterio conecta con otro de los compromisos de Somos: reservar espacios de representación proporcional para las causas, no para repartir posiciones entre dirigentes ni utilizarlas como cuotas de poder.
El partido ha comprometido 20 por ciento de esos espacios para representantes de causas sociales, entre ellas madres buscadoras y familiares de personas desaparecidas, defensores de derechos humanos, campesinos, pueblos indígenas, mujeres, ambientalistas, transportistas y pescadores. También estableció que 35 por ciento de sus candidaturas corresponderá a personas menores de 35 años.
En palabras de Heycher, las plurinominales pueden convertirse así en una vía para que determinadas causas lleguen directamente a los espacios donde se legisla, en lugar de permanecer únicamente como interlocutoras externas de los partidos.
Habla de un sistema de prelación, que permitiría ordenar las preferencias entre distintos perfiles y transparentar con mayor claridad quién cuenta con respaldo dentro de un proceso de selección. La intención es que la decisión no descanse exclusivamente en una dirigencia que elabora una lista y después la presenta como un hecho consumado.
Cuando exista competencia entre varios perfiles, Somos plantea además recurrir a elecciones primarias y mecanismos de participación abierta. El partido ya había establecido públicamente que sus candidaturas serían resueltas en primarias, mientras integrantes de su dirección han hablado de urnas abiertas e incluso de urnas virtuales mediante dispositivos digitales para permitir que personas no afiliadas intervengan en determinados procesos de selección.
Para Heycher, ahí está una parte de la innovación que pretende introducir Somos: utilizar herramientas distintas para ampliar quién decide y reducir la concentración de las postulaciones en las estructuras partidistas.
2027 será la primera elección de Somos. El INE le otorgó registro como partido político nacional el 25 de junio de 2026 y formalizó el inicio de actividades de las nuevas fuerzas políticas el 1 de julio después de un camino cuesta arriba. "No ha sido fácil", comparte.
Y por ser de nuevo registro, la Ley General de Partidos Políticos le impide celebrar frentes, coaliciones o fusiones con otros partidos antes de concluir su primera elección. De ahí que Heycher hable de alianzas políticas y sociales, de coincidencias con personas, sectores y causas, pero no de una coalición electoral formal para 2027.
La dirigencia nacional ha colocado 2030 como horizonte político y ha fijado para 2027 una meta propia superior al 8 por ciento de la votación, con la intención declarada de utilizar ese resultado como base para una construcción de mayor alcance hacia la siguiente elección presidencial. Se trata de objetivos establecidos por el partido que deberán medirse posteriormente en las urnas.
Para entender esa expectativa, Heycher vuelve a la ruta que recorrieron para conseguir el registro.
Cuenta que el proceso comenzó rodeado de dudas. Durante meses escucharon que no alcanzarían las asambleas, que no reunirían las afiliaciones necesarias o que la organización simplemente no llegaría a convertirse en partido. Pasaron, dice, de la desconfianza y el “no se puede” a comprobar que sí era posible.
El registro cambió también la relación con quienes observaban el proyecto desde fuera. Heycher asegura que personas que antes mantenían distancia ahora se acercan porque ven una organización existente, con reconocimiento legal y una posibilidad concreta de participación. Esa experiencia alimenta su expectativa de que Somos pueda incorporar más perfiles durante los próximos meses.
Haber conseguido el registro demuestra que pudieron constituir el partido; lo que sigue es comprobar si puede funcionar una manera distinta de ejercer la política.
Y esa diferencia, en su explicación, no descansa en una sola propuesta. Está en el conjunto, dirigentes sin candidatura, lugares para causas sociales, apertura a personas sin militancia partidista, selección mediante primarias, prelación, instrumentos digitales, voto abierto y una organización en la que la diversidad de procedencias no obligue a borrar las diferencias.
La apuesta de Heycher es que lo novedoso del mecanismo produzca también nuevos incentivos para participar. Si el ciudadano percibe que una candidatura no está decidida de antemano, que existen vías para intervenir en su selección y que el partido no funciona únicamente como vehículo de sus dirigentes, sostiene, habrá razones adicionales para acercarse.
En esa lógica coloca también el voto. No únicamente como el acto final de una elección, sino como una forma de recuperar participación política entre personas que dejaron de encontrar representación en las opciones existentes.
Somos llegó al registro después de demostrar que podía reunir afiliaciones y construir una estructura nacional. Ahora, en la lectura de Heycher, empieza una etapa más compleja, convertir esa posibilidad organizativa en participación, abrir el partido sin perder reglas y comprobar en 2027 si un modelo que pretende no repetir las fórmulas tradicionales consigue respaldo ciudadano, que además competirá con todo un aparato gubernamental y recursos ilimitados procedentes de diversas fuente.