
Destaca Farid Acevedo influencia de masonería en origen de la UABJO
OAXACA, Oax. 14 de enero de 2026.- La Biblioteca Burgoa recordó el terremoto ocurrido el 14 de enero de 1931, considerado uno de los más destructivos registrados en Oaxaca durante el siglo XX, con daños severos en la ciudad y en diversas poblaciones de los Valles Centrales y la Sierra Sur.
De acuerdo con registros históricos, el sismo alcanzó una magnitud estimada entre 7.8 y 8.0, y se sintió con gran intensidad en la entonces ciudad de Oaxaca, así como en localidades como Zimatlán, Ayoquezco y Miahuatlán, donde se reportaron colapsos de viviendas, templos y edificios públicos.
Las crónicas de la época documentan que el movimiento telúrico provocó una emergencia generalizada, en un contexto en el que no existían sistemas de protección civil ni protocolos de atención a desastres, lo que agravó las consecuencias sociales y materiales del fenómeno.
A nivel federal, la atención de la contingencia se coordinó durante el gobierno del entonces presidente Pascual Ortiz Rubio, quien instruyó la organización de un levantamiento de daños y afectaciones en las zonas impactadas.
En Oaxaca, las tareas de respuesta y evaluación quedaron a cargo del gobernador Francisco López Cortés, quien coordinó comités locales para documentar pérdidas humanas, daños estructurales y necesidades urgentes de la población.
En la capital del estado, numerosos inmuebles de valor histórico resultaron dañados, lo que dio paso a procesos de reconstrucción que se extendieron durante varios años y marcaron una etapa decisiva en la transformación urbana y arquitectónica de la ciudad.
A 95 años del suceso, la Biblioteca Burgoa difundió una cápsula audiovisual que recupera documentos y referencias del terremoto de 1931, como parte de un ejercicio de memoria histórica que busca preservar el registro del desastre y reforzar la conciencia sobre la alta actividad sísmica en Oaxaca.