
Destaca Farid Acevedo influencia de masonería en origen de la UABJO
OAXACA, Oax. 13 de abril de 2026.- El contador público Farid Acevedo López, exsecretario de Finanzas de Oaxaca, reconfiguró el mapa financiero del estado durante los tres años que estuvo al frente de esta dependencia.
En un hecho sin precedente, bajó la deuda pública, mejoró la recaudación y, en una labor callada, logró que las calificadoras volvieran a confiar en el gobierno de Oaxaca, algo que apuntala los proyectos locales que también, por primera vez, tuvieron financiamiento estatal.
En entrevista con Quadratín Oaxaca, a días de su renuncia, Acevedo López señala que la combinación de su trayectoria profesional como fiscalista y el conocimiento adquirido en la administración pública —primero como presidente municipal y luego al frente de las finanzas estatales— le dejan una satisfacción plena y el compromiso de enfrentar próximos retos.
— ¿Puede darnos un balance general de lo que fue su paso por la Secretaría de Finanzas?
Sí, con todo gusto, Lupita. Creo que es muy importante que nuestra ciudadanía sepa cómo se manejaron las finanzas durante nuestra gestión, sobre todo en estos tres años y tres meses prácticamente que estuvimos al frente de ella y gracias a la oportunidad que nos dio nuestro gobernador, el ingeniero Salomón Jara Cruz.
El balance para las finanzas del estado es muy positivo en varios de los aspectos.

En ingresos, por ejemplo, la recaudación prácticamente se duplicó: de una recaudación promedio de cuatro mil millones la subimos a seis mil novecientos millones de pesos. En el caso de los egresos tuvimos la contención del gasto, el pago de la deuda, e hicimos los recursos suficientes para poder crear más de cuatro mil quinientos millones en programas sociales.
En obra pública se triplicó: más de doce mil quinientos millones de pesos el último año, en 2025, en inversión pública. Y en el caso de la deuda pública, de una deuda de treinta y cuatro mil millones la estamos dejando en veinticuatro mil millones. Avanzamos con un pago de más de diez mil millones en capital y se pagaron en total quince mil millones, de los cuales cinco mil fueron prácticamente puros intereses.
— Este esquema, de seguir así, va a reducir la deuda al término de la administración de manera importante, ¿no?
Sí, y se sigue con esta inercia. Al término de la administración, seguramente la deuda pública seguirá reduciéndose. Esa deuda se compone de dos factores, es muy importante aclararlo: la deuda con los bancos y la deuda con los terceros institucionales.
¿Quiénes son los terceros institucionales? Son las dependencias federales con las que el gobierno tiene temas fiscales: el SAT, el ISSSTE y el Fovissste. Al SAT se le debían nueve mil millones, al Fovissste setecientos ochenta millones y al ISSSTE más de seis mil millones. Eso nos daba un total de más de diecisiete mil millones que se le debía al gobierno federal. A la fecha prácticamente debemos ocho mil millones de pesos y se sigue regularizando.
En el caso de la deuda con los bancos, se les debían diecisiete mil ciento treinta y dos millones. De esos, prácticamente se abonaron mil millones en lo que van estos tres años, pero se pagaron a los bancos más de seis mil millones. De esos más de seis mil, más de cinco mil fueron intereses y solamente novecientos millones han sido a capital. Ahí la deuda disminuye de manera más lenta, pero en términos generales se bajó prácticamente una tercera parte.
— Una tercera parte que, si no se tuviera esa deuda, se hubiera podido invertir en proyectos, ¿no?
Pues imagínate que son quince mil millones de pesos que ha gastado el gobierno en tres años, prácticamente cinco mil por año. Si se tuviera esa liquidez se podría redireccionar a más inversión pública.
Y aun así se destinaron recursos a proyectos. El último año, en 2025, la inversión pública alcanzó un nivel histórico: más de doce mil quinientos millones. Todo el mundo se pregunta dónde está esa inversión pública, porque no la vemos. Bueno, está en la implementación del Binnibús: más de mil millones ahí, porque significó terminar todos los trabajos de infraestructura, como terminales y semáforos, pero también el tema de operatividad y la adquisición de doscientos treinta y dos autobuses.
También el tema del CIRSU: se hizo la planta de traslado aquí en Xoxo, se está avanzando con la planta de separación y todo lo que son los rellenos sanitarios en el municipio de Totolapan. Como pueden ver, estos tres años no ha sido un problema el tema de la basura, al contrario, se le ha dado solución. Se han rescatado las riberas del Atoyac.
Toda la inversión pública está en esos proyectos, pero está también en muchos municipios: en aulas, en caminos, en pavimentaciones, en apoyos extraordinarios que se les dieron. El tema de la Secretaría de Finanzas normalmente no se ve hacia afuera, pero sí se percibe en un beneficio a largo plazo.

— ¿Pero usted se siente satisfecho de lo que hizo en este periodo?
Sí, Lupita. Las acciones de la Secretaría de Finanzas, a lo mejor la ciudadanía no las puede oler o tocar, porque no son visibles, pero son de gran importancia ya que representan la estabilidad y viabilidad financiera del estado.
El hecho de que hayamos bajado la deuda nos posicionó mejor con las calificadoras y obtuvimos una mejora en las calificaciones. Por primera vez en los más de diecisiete años que llevamos de estado con deuda, nunca habíamos tenido esa mejora como la obtuvimos en 2025. Y uno se pregunta: ¿para qué sirve que mejoren las calificaciones? Pues de entrada, para demostrar que nuestro estado es solvente y puede cumplir con sus obligaciones de deuda, pero también para mejorar las tasas de interés y para tener mayor facilidad de acceso a nueva deuda con tasas más bajas.
Refinanciamos la deuda también, y eso nos ahorrará en un periodo de catorce años mil ochocientos millones. El primer efecto del refinanciamiento lo vimos en 2025: nos ahorramos doscientos millones de pesos.
— Hay un tema que ha surgido recientemente con el ISR que reclaman algunos trabajadores del estado. ¿Tienen razón o no tienen razón?
Con todo gusto. El tema del Impuesto Sobre la Renta no es un tema nuevo; es un tema de toda la vida de este estado y no nada más del estado, sino de los treinta y dos estados de la República, y también de las universidades, los organismos autónomos, de todo donde haya trabajadores.
¿Cuál es el problema? La percepción de un trabajador se compone primeramente del salario y de ahí surgen diferentes prestaciones, que muchas veces equivalen a un veinte, un treinta y hasta un cincuenta por ciento del total que perciben. Lo que se ha hecho es manejar esas percepciones como si no pagaran ISR, y no: la ley ya cambió, ya se modificó. Antes muchas prestaciones estaban exentas del impuesto, pero conforme va avanzando el tiempo se van reformando las leyes. Ya se reformó y muchas de esas prestaciones que antes eran exentas ahora ya son gravadas.
¿Cuál ha sido el error de los estados? No hacer los cambios en la aplicación y seguir gravando solamente el salario y una o dos prestaciones, manejando como exentas las que ya están gravadas. Con la llegada del gobernador Salomón Jara se pidió que se regularizara, y se está en ese proceso.
— ¿Ya tienen la ruta para atenderlo?
Sí, la ruta se trazó desde que yo estaba, junto con los compañeros de la Secretaría de Administración, y no afecta a los trabajadores financieramente. Se les trazó una ruta que ayudará y que en caso de haber alguna afectación sea menor, porque lo que es una realidad es que no es un tema que el estado haya creado. Conforme siguen los incrementos salariales, entre más ganas, más tienes que pagar. Se trazó una estrategia de menor impacto para el trabajador, para que no tenga repercusión pero se pueda cumplir con el impuesto.
— Eso ya le tocará a quienes se queden...
Sí, eso ya le tocará a los que se queden ahí.
— Usted es fiscalista, fue presidente municipal, conoce la administración. ¿Cómo llega a este cargo?
Sí, es correcto. En mi vida profesional tengo más de veinticinco años ejerciendo mi profesión, de manera independiente durante más de veinte años. A partir de hace prácticamente cinco años me metí a la vida pública por invitación de un grupo de ciudadanos de mi comunidad, San Pablo Huitzo, que me invitaron a participar como candidato a presidente municipal. Ahí conocí a nuestro gobernador, Salomón Jara, en ese entonces como senador, porque yo fui presidente municipal por Morena. A partir de ahí recibo la invitación de él para integrarme a su gabinete y entro a la Secretaría de Finanzas. También he sido catedrático de la Facultad de Contaduría desde hace más de catorce años, desde 2007, así que soy también miembro de esta honrosa universidad.
— Hemos escuchado su nombre como prospecto para la rectoría de la UABJO. ¿Nos puede adelantar algo?
Cuando sean los tiempos oportunos platicaremos de nuestra universidad.
Es una universidad gloriosa para mí y para muchos que hemos sido sus hijos, porque precisamente gracias a ella tenemos la posibilidad de ser lo que somos y de ocupar los cargos que hemos representado de manera digna.
Esa es la forma más clara de dignificar a una universidad: que cuando a uno lo ponen en otro escenario pueda realmente llevarla y honrarla, y no solamente desde adentro. Pensar que los cargos internos son la única forma de ser universitario es un error, somos universitarios de cepa porque ahí nos formamos desde la preparatoria, la licenciatura, la maestría, y porque hemos representado a la universidad en cada uno de los cargos que ocupamos de manera digna.