
Abandonan a recién nacido con una nota en San Pedro, Tlaxiaco
OAXACA, Oax. 15 de octubre de 2026.- El presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Raúl Bolaños-Cacho Cué rememora el legado de su tío, Don Gabriel Cué Sacre, quien falleció el pasado 9 de octubre.
Destacó su vida en familia a la cual procuró hasta el último minuto, su pasión por lo caballos y trabajo en favor de los ganaderos.
A continuación, el texto íntegro:
HAY LEYENDAS QUE SE VUELVEN HISTORIAS REALES...
Tuve el privilegio de nacer en el seno de una familia amorosa y protectora. Donde con orgullo puedo decir que cuento con cuatro madres y con 11 hermanas y hermanos. Una pareja de abuelos excepcionales: Gabriel Cué Ahuja y Eva María Sacre Ebrahim. Pero dentro de esa familia hay alguien al que hoy me referiré, y quien merece especial atención, un hombre que convirtió su vida en una leyenda:
MI TIO GABRIEL...
Cuando eres niño curioso e inquieto, como era mi caso, todo lo que implique aventura se vuelve especialmente atractivo y todo lo que parece imposıble llama más tu atención. Tuve la fortuna de que todas esas aventuras que parecieran imposibles pudieran ser realidades con una figura: mi Tío Gabriel. Al leer estas líneas, imaginen a una persona que igual te enseñaba a montar a caballo, a recitar, a decir groserías, a cantar corridos, a contar leyendas -incluso fingir ser el novio de la llorona-; como también, a convertir el trabajo en convivencia, a hacer cotidiana la responsabilidad, a saludar con el mismo trato desde al más humilde, hasta al más importante, a hacerse respetar con la sımple mırada, a ser intransigente con los ideales y los valores y, a privilegiar siempre a la familia. Ese hombre era mi Tío Gabriel...
HOY CUMPLIRÍA 75 AÑOS EN ESTE PLANO, PERO DECIDIÓ PARTIR Y HACER REALIDAD SU MITO O LEYENDA.
Carismático, auténtico, alegre, valiente, firme, responsable, generoso, son solo algunos de los adjetivos que me vienen a la cabeza para describirlo. Como hijo siguió el ejemplo de su padre, mi abuelo, Gabriel Cué Ahuja y, dedicó su vida profesional a la tierra que tanto amaba y tanto defendió. Cuando en los noventa un grupo de avezados invasores iban ganando terreno apropiándose de ranchos de gente honesta, hubo un líder que organizó a los ganaderos y les recordó que la tierra se defiende con la vida y que vale más la valentía de la gente trabajadora que la vileza de quienes, a la mala, pretendían hacerse de tierras. De esa dimensión era su liderazgo, su gallardía y su leyenda. Ese era mi Tío Gabriel...
Dedicó su vida a su rancho, a su ganadera y a su familia. Fue hijo, padre, hermano, abuelo, tío, protector; para él, su familia era lo primero. Portador de consejos permanentes, solidario hasta las entrañas, amigo leal e incondicional.
Llevó su nombre al ámbito nacional donde hasta la fecha, Gabriel Cué, es referencia de respeto en el gremio ganadero. Cuando se quiso aventurar en su pasión: los caballos, se convirtió en el mejor criador de caballos de la región y en uno de los máximos exponentes de las carreras de caballos cuarto de milla en el Hipódromo de las Américas; donde hoy día, un premio lleva incluso su nombre. Doy solo fe de esto para describir al personaje, un hombre determinado, de esos que rechazaban por naturaleza la mediocridad que, si hacía algo, lo hacía para ser el mejor. Ese era mi Tío Gabriel...
Cuando dos balas de un par de cobardes quisieron acabar con su vida, les recordó que solo los valientes tienen cicatrices y que, si la muerte había de agarrarlo, iba a ser como la esperan los hombres de su dimensión, de frente y no por la espalda, como finalmente fue.
Murió rodeado de quienes más lo quisimos en vida. En dos semanas, supo recomponer todo lo pendiente. Sabio hasta el último minuto, dejó todo claro. Nos recordó a todos que no hay nada más importante que la familia. Hoy mis tías:
Maru, Gaby, Susy y por supuesto, mi madre Soco, pueden estar tranquilas de saber que acompañaron a su hermano hasta el último minuto y que, su liderazgo nos mantiene y nos mantendrá juntos hasta el día que, como él, estemos en otro plano.
A mis primas Gaby, a Clarita y Paola; les enseñó el valor de la paternidad, del cariño constante, del amor por sus nietos; les deja no solo lo material, sino una familia al pendiente de ellas de por vida, simplemente por ser sus hijas. A Gabriel, mi primo hermano, le deja un nombre con un legado para honrar; a partir del viernes, dejó de ser
"Gabrielito" para convertirse con madurez y seriedad en "DON" Gabriel, porque el DON en esta familia implica muchísimo. Implica ser nieto de Don Gabriel Cué Ahuja, ser hijo de Don Gabriel Cué Sacre y ser ahora,
Don Gabriel Cué Navarro.
Por mi parte, no me quedan más que los momentos, las enseñanzas y el cariño. Al escribir estas letras mis manos tiemblan, mis ojos se humedecen y mi corazón se parte al solo imaginar no poder volver a verlo físicamente, no poder escucharlo y no poder disfrutarlo. Pero a su vez, me llena de ilusión creer que, con su muerte, empieza una nueva vida. Esa vida que trasciende a la eternidad, esa que deja recuerdos que no se olvidan, esa que nunca deja de estar presente. Esa que solamente logran las leyendas.
TU RECUERDO VIVIRÁ ETERNAMENTE.
TU LEYENDA TRASCENDERÁ GENERACIONES.
¡QUE VIVA POR SIEMPRE GABRIEL CUÉ!
Hasta siempre, Tio.
Raúl