
Seguridad nacional, México pierde con narcoaranceles
Teléfono rojo
Roberta Jacobson tiene lista su renuncia como embajadora
Fue empleada de Hillary Clinton y no será de Donald Trump
México no promovió el voto y ahora a cuidar deportaciones
CIUDAD DE MÉXICO, 10 de noviembre de 2016.- Seguramente Roberta Jacobson no lo dirá en público y es entendible.
Pero ella siempre tuvo dos escenarios:
La posible victoria de Donald Trump sobre Hillary Clinton, como sucedió para sorpresa del mundo y zozobra de los mercados bursátiles y cambiarios.
El peso mexicano, métrica de esos temores, es el mejor referente.
La embajadora en México también tenía una certidumbre:
Si se daba la victoria del republicano, sus días en la capital del país estarían contados.
Hasta enero.
Esa certidumbre la confirmó los días finales de agosto pasado.
Mientras Luis Videgaray explotaba su relación personal con Jared Krusner, yerno de Donald Trump, para traer a Los Pinos al candidato republicano, Roberta Jacobson en particular y la embajada en general eran ignoradas.
Nada nuevo: si hasta la canciller Claudia Ruiz Massieu fue sorprendida cuando todo estaba preparado, no podía esperarse la cortesía elemental hacia Jacobson. Ahora la suerte está echada.
INTENSO PROGRAMA Y RENUNCIA LISTA
Si algo debe destacarse de Roberta Jacobson es su institucionalidad.
Con pleno respeto ella, ante los temores del arribo de Donald Trump, ha promovido una agenda para dar solidez más larga y sólida a la relación entre Estados Unidos y México.
Así seguirá.
Pero ya tenía lista su renuncia.
Por dos razones: es normal la declinación de un embajador al cambio de régimen, pero más en este caso porque quien llega intentará cambiar radicalmente el trabajo diplomático.
Y un dato clave:
Ella escaló a mejores niveles, inclusive a una secretaria adjunta de Estado, al amparo de Hillary Clinton, la candidata demócrata a quien Trump ha prometido procesar y llevar a la cárcel.
Si por Jacobson fuera, continuaría en México.
No lo ve en su destino, pero actúa con extrema institucionalidad y diplomacia, como lo mostró ayer con su mensaje de tranquilidad tanto al gobierno como al pueblo mexicanos.
Dijo en él:
“En ocasiones, el cambio puede generar ansiedad, pero como lo he dicho muchas veces, tengo la confianza en que nuestra relación tiene raíces firmes en los valores e intereses que compartimos. Esta relación seguirá siendo sólida en beneficio de ambos países”.
Ahora la prioridad es “asegurar una transición del poder fluida” y “seguir adelante con nuestro trabajo para fortalecer nuestro trabajo para fortalecer los lazos entre México y los Estados Unido”.
A TAPAR OMISIONES PREELECTORALES
Lo advertimos aquí antes de las votaciones: México descuidó el impulso de empadronamiento y promoción del voto en Estados Unidos.
Hubieran sido millones de votos contra Donald Trump a favor de Hillary Clinton, tal vez suficientes para decidir estados en alta competencia.
Hoy, consumado el triunfo del magnate y con la incertidumbre de la política hacia el país, la cancillería deberá reforzar su trabajo con los mexico-americanos en triple vía:
1.- Defenderlos si el republicano cumple la amenaza aplicar un gran programa de deportación de indocumentados, entre quienes se encuentran unos once millones de mexicanos.
2.- Fortalecer los lazos de entendimiento con las autoridades estadunidenses con miras a atenuar la persecución de ese conglomerado bajo riesgo.
Y 3.- llegado el caso, coordinar las actividades de deportación para evitar envíos de migrantes a regiones distantes a su lugar de origen.
Un programa intensificado desde los tiempos de Vicente Fox y Felipe Calderón, en sentido contrario al acuerdo migratorio con enchilada completa incluida.