JUCHITÁN, Oax., 5 de abril de 2020.- El Domingo de Ramos en Juchitán, una celebración ancestral donde los zapotecas visitan a sus muertos en el panteón municipal en una “convivencia” entre vivos y muertos, quedó suspendida por primera vez en más de cien años por la pandemia del Covid-19.

El gobierno municipal de Juchitán emitió un comunicado donde informó que para evitar la conglomeración de personas decidió suspender la celebración que año con año reúne a miles de familias en el panteón municipal.

Para evitar el ingreso de las familias, la autoridad dispuso de la policía municipal en las entradas del camposanto y no otorgó ningún permiso para la venta de flores, comidas típicas ni ningún tipo de comercio que regularmente se instalan en esta fecha.

En el domingo de ramos, los habitantes de Juchitán acostumbran visitar a sus muertos, como si fuera la celebración de Todos Santos. Para tal fin, las tumbas son adornadas con flores, alimentos, bebidas, veladoras y hasta con fotografías del difunto.

Este domingo, algunas familias acudieron al panteón a adornar las tumbas y sólo se les permitió la estancia por media hora y después retirarse.

En altavoces, la policía estatal realizó operativos de persuasión en español y zapoteco a las familias para exhortarlos a evitar permanecer en el panteón por tiempo prolongado.

La etnia zapoteca, es la única del país que inicia la Semana Santa conviviendo con sus muertos, con la misma fe que otros pueblos de México lo hacen en la temporada de Todos Santos, conservando un singular sincretismo religioso.