
Ilustra Melissa Pérez Segnini colección Cómoda de Pro Femme
CIUDAD DE MÉXICO, 5 de septiembre de 2026.- Una faceta menos conocida de Francisco Toledo, la del joven artista oaxaqueño que encontró en el París de la posguerra nuevas técnicas e interlocutores para convertir su universo local en un lenguaje universal, puede verse actualmente en el Museo Tamayo de la Ciudad de México.
La exposición “Tamayo, Nieto, Toledo. Los años en París” reúne cerca de un centenar de pinturas, dibujos, gráficas y collages de Rufino Tamayo, Rodolfo Nieto y Francisco Toledo, y reconstruye el periodo en que los tres artistas vivieron y trabajaron en la capital francesa durante distintos momentos de la segunda mitad del siglo XX.
Entre las piezas que hacen especialmente relevante la muestra se encuentran Animal y cazador, La Amazona y Compañero de viaje, de Toledo, procedentes de colecciones privadas y exhibidas por primera vez en México. La primera, fechada en 1963, pertenece precisamente a los años formativos del artista en Europa.
La exposición propone mirar a Toledo más allá de la imagen del creador profundamente asociado con Juchitán y Oaxaca. En París entró en contacto con Rufino Tamayo y Octavio Paz, trabajó en el célebre Atelier 17 del grabador Stanley William Hayter y comenzó a relacionarse con galerías y circuitos europeos que permitieron que su obra fuera reconocida internacionalmente cuando todavía era un artista muy joven.

Tamayo tuvo un papel particularmente significativo en aquellos años: al regresar a México entregó a Toledo sus herramientas de trabajo y lo vinculó con personas que respaldaron su desarrollo en Europa. Toledo posteriormente expuso junto con Rodolfo Nieto en Oslo y presentó su primera exposición francesa en la Galerie Karl Flinker.
Pero París no significó para Toledo abandonar Oaxaca. La lectura curatorial plantea precisamente lo contrario: la experiencia europea enriqueció un lenguaje que ya partía de la tradición indígena, el arte popular, la naturaleza y la vida cotidiana.
En sus piezas comenzaron a convivir las referencias de la cultura oaxaqueña con el arte moderno europeo y expresiones artísticas de África y Oceanía. Animales y seres humanos se mezclan, la naturaleza se transforma y lo fantástico funciona no como ornamento, sino como una manera de interpretar el mundo.
Esa capacidad para dialogar desde lo local con las vanguardias internacionales es uno de los ejes que la exposición encuentra también en Tamayo y Nieto.
La muestra adquiere un significado particular este septiembre, cuando se cumplen siete años de la muerte de Francisco Toledo, ocurrida el 5 de septiembre de 2019 en Oaxaca. Más que volver únicamente sobre la efeméride, la exposición permite regresar a un momento decisivo de su trayectoria a través de las obras mismas.
Curada por Juan Carlos Pereda, “Tamayo, Nieto, Toledo. Los años en París” permanecerá abierta hasta el 15 de febrero de 2027 en las salas 3 y 4 del Museo Tamayo, en la Ciudad de México.