
San Miguel de Allende consolida modelo de éxito internacional
OAXACA, Oax. 16 de febrero de 2026.- Don Salvador Flores Concha, fundador de Chocolate Mayordomo, fue reconocido por Quadratín Oaxaca durante la celebración de su 20 aniversario.
Don Chava, como le conocen, transformó un oficio aprendido de su madre en una empresa global que hoy genera centenares de empleos y posiciona a Oaxaca como capital mundial del chocolate.
El homenaje celebra a un hombre que ha recorrido las principales capitales de Europa recibiendo premios de calidad internacional, pero que sigue siendo el mismo don Chava que saluda a sus trabajadores por su nombre y agradece cada reconocimiento como si fuera el primero.
Un hombre en un mundo de mujeres
Don Salvador Flores, desde niño aprendió el oficio de chocolatero de su madre, que al tiempo que era ama de casa, también era una excelente maestra chocolatera.
Por su abuela María Ruiz Luis desde niño le gustó el chocolate, sin pensarlo asimiló el sentimiento, conocimiento, pasión y entrega por este.
A los 17 años aprendió con su tía, quien tenía un pequeño molino donde preparaba chocolate, además molía chiles para mole. En una época donde el chocolate era territorio exclusivo de mujeres, Salvador Flores tuvo que abrirse paso honrando el legado de las mujeres de su familia.
No fue un camino fácil. Después de trabajar tres años como velador en el Distrito Federal, regresó a Oaxaca con sus ahorros para instalar un molino. “Lo puse con el fin de moler materias primas, pero cuando no había trabajo hacía chocolate hasta muy entrada la madrugada y al día siguiente lo vendía”, recuerda.
En 1956, con el nombre sugerido por su padre Raymundo Flores Ruiz y su primo Bernabé Vásquez Concha, nació Chocolate Mayordomo en Tlacolula de Matamoros, un lugar donde las mayordomías, fiestas populares para todo el pueblo, son una forma de distinción y gratitud.

Don Salvador ha sido multipremiado en su vida empresarial, tanto en México, como en Europa, donde recibió un reconocimiento por calidad en Bruselas, Bélgica o el Certificado de Calidad Premio Diamante y su mayor satisfacción fue encontrar en el Palacio del Chocolate a Mayordomo representando a México.
Ha conquistado los paladares más exigentes de París, Alemania, Viena, Nueva York y Chicago.
Ha servido su chocolate en casas reales y presidencias.
El empresario Alfredo Harp Helú lo presentó en el Salón de la Fama en Monterrey, donde don Chava le respondió al presidente López Obrador: “el cacao será tabasqueño, pero el chocolate es oaxaqueño”.
Hoy cuenta con 42 locales en Oaxaca, Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, además de distribuidores en 11 estados de la República y exportaciones a Europa y Estados Unidos.
Su calidad es tal, que lleva documentado el número de tráileres y de toneladas de cascarilla de cacao que vende a otros productores de chocolate, que utilizan este producto para aminorar costos.
En Mayordomo esto no se usa, pues el chocolate es de cacao puro.
La gratitud como filosofía de vida
Si alguna virtud humana, cada vez más escasa, caracteriza a don Chava, como se le conoce popularmente, es la gratitud a Dios, a sus padres y de manera especial a su madre y maestra chocolatera; a Oaxaca, a México y al mundo.
Acompañado por el comunicador Miguel Ángel Muñoz, Flores compartió que los reconocimientos son un recordatorio de la responsabilidad con el trabajo, además de implicar más exigencia hacia su persona.
“Lo que nosotros como empresa queremos es demostrar que estamos trabajando bien para Oaxaca, para México y para el mundo”, comentó, quien aplazó un viaje para acompañar los 20 años de Quadratín en Oaxaca.
Como patrón, don Salvador es respetuoso y pone el ejemplo de trabajar desde muy temprano, y brinda un respeto a las mujeres, pues no olvida que aprendió el oficio de su madre y otras mujeres de la familia a quienes vio siempre en la faena.

Artesanía, no industria
Chava Flores se resiste hablar de industria en la producción de Chocolate Mayordomo, insiste que es una obra artesanal de mezclas y variantes.
Atribuye su éxito mundial al tostado, molienda y a la calidad del cacao, canela, almendra y vainilla, de Chiapas y Tabasco, con cuyos productores trabaja desde hace tres o cuatro generaciones.
Tlacolula, su tierra natal, no produce cacao, ni canela, ni almendra ni azúcar, pero ha recorrido muchos países para encontrar lo mejor de la producción de cada uno de los ingredientes y eso es lo que lo ha catapultado mundialmente.
Pero su filosofía es clara: “No es por ganar y ganar; nosotros vendemos historia, amor y pasión. Hacemos nuestro producto con todo el corazón”.
Educado en la estoica disciplina, fuerza de carácter, fe y constancia del trabajo, el ahorro y la inversión diversificada, basada en la cosmovisión zapoteca del respeto al universo y el servicio a los demás, honra cotidianamente a la vida escuchando y aprendiendo.
Por su conocimiento sobre el chocolate desde niño siempre creyó en él mismo con compromiso y responsabilidad social.
No sólo es ganar por ganar, sino crear empleos y derrama económica.
El reconocimiento de Quadratín fue por sostener una tradición que da identidad y orgullo a Oaxaca.
Don Salvador recibió el reconocimiento de manos del CEO de Quadratín Hispano, Leo Espinosa.
