CIUDAD DE MÉXICO, 1 de agosto de 2021.- La formación de socavones, como el registrado en mayo pasado en Santa María Zacatepec, Puebla, no es reciente, porque este tipo de fenómenos ocurren desde hace tiempo en México y en otras partes del mundo, de ahí que la prevención es un aspecto importante para salvaguardar a la población, coincidieron en señalar expertos del Instituto de Geología de la UNAM, quienes participaron en la conferencia “Hablemos de socavones y otros fenómenos geológicos”.

Explicaron que ocurren debido a la erosión por sufusión (piping) provocada por el agua subterránea; es decir, por desgaste interno de las partículas finas que se encuentran dentro del suelo y que con el paso del tiempo provocan colapsos y hundimientos; también puede asociarse la degradación de la superficie, deforestación, cambio y modificación en su uso, entre otros factores.

El universitario Ramón Espinasa Pereña comentó que en el formado en Puebla se observa que la parte superficial corresponde a los flujos de lodo generados a raíz de la erupción del Popocatépetl hace 850 años, mismos que cubrieron los depósitos piroclásticos del Iztaccíhuatl. En cada una de esas capas se aprecia una serie de cavidades por donde fluye o ha fluido agua en algún momento, lo que permite el arrastre de partículas.

Descartó que la sismicidad del volcán Popocatépetl tenga alguna relación directa con la formación del socavón y puntualizó que para impedir que siga evolucionando podrían estabilizarse las laderas; sin embargo, es un procedimiento costoso, tampoco sería funcional rellenarlo pues no serviría de nada porque cualquier material sería erosionado. “Lo más probable es que haya que dejar que siga evolucionando y eventualmente las laderas se harán menos inclinadas; con ello el socavón dejará de crecer”.

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