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OAXACA, Oax. 2 de mayo de 2026.- Rodolfo Morales dedicó años de su vida a pintar los murales de Ocotlán de Morelos, en una obra que, más que decoración, buscaba dejar memoria, identidad y orgullo para su pueblo.
En el marco de la conmemoración por el 101 aniversario de su nacimiento, su hermano Alberto Morales recordó cómo el artista regresaba cada fin de semana a Ocotlán para continuar el trabajo que había iniciado décadas atrás.
Una primera parte del mural fue realizada entre 1954 y 1955, poco después de que el maestro egresó de la Academia de San Carlos. Más de dos décadas después, volvió para integrar una nueva etapa de la obra entre 1978 y 1979.
“Venía los fines de semana. Llegaba desde muy temprano y se iba hasta el domingo en la noche”, recordó Alberto Morales, quien aseguró que el pintor trabajaba con la idea de dejar un legado para su comunidad.
Conocido como “el señor de los sueños”, Rodolfo Morales transformó escenas cotidianas de Oaxaca en imágenes cargadas de colores suaves, personajes flotantes y atmósferas irreales que lo llevaron a convertirse en uno de los artistas más reconocidos del país.
Además de su obra pictórica, impulsó la restauración de templos, edificios históricos y espacios culturales en Ocotlán de Morelos, convencido de que el arte también podía reconstruir la vida comunitaria.
Actualmente, los murales presentan humedad y desgaste por el paso del tiempo y la antigüedad de las construcciones, muchas de ellas de adobe. Aunque han sido restaurados anteriormente con apoyo de especialistas y autoridades culturales, la familia insiste en que el legado del artista requiere atención permanente.
Este 8 de mayo, Ocotlán de Morelos recordará nuevamente al pintor que convirtió sus recuerdos, sus sueños y su tierra en parte de la historia cultural de Oaxaca.