
Invita Salomón Jara a vivir La Fiesta Más Viva de Todas
Punto de quiebre
“Vivimos en un tiempo maravilloso en el que el fuerte es débil debido a sus escrúpulos, y el débil se fortalece debido a su audacia.”
Henry Kissinger
En un mundo donde abunda la cantidad de información pero escasea la calidad, se vuelve urgente acceder a información verificada, proveniente de fuentes primarias y certificadas. Igual de necesario es fortalecer nuestra capacidad para procesar y analizar dicha información con criterio.
En este contexto, las batallas geopolíticas en el continente americano se intensifican. Los bloques están definidos y se muestran cada vez más antagónicos entre sí: por un lado, una izquierda autoritaria en América Latina, encabezada por Nicolás Maduro y acompañada por países como Nicaragua, Colombia y, en parte, México; por el otro, un bloque conservador liderado por Estados Unidos.
La reciente visita del secretario de Estado estadounidense no pasó desapercibida. Ese mismo día, el ejército norteamericano eliminó una lancha identificada como narco-terrorista. Más que una coincidencia, el mensaje fue claro: una advertencia cumplida.
También resultó significativa la conferencia de prensa conjunta entre el senador Marco Rubio y el canciller Juan Ramón de la Fuente. Rubio señaló que los testimonios obtenidos por su país, tras la extradición de ciertos individuos, han revelado información detallada y comprometedora. Esto podría arrojar mayor claridad sobre las dinámicas criminales transnacionales, y marcar un punto de quiebre en los esfuerzos por mejorar la seguridad binacional frente al narcotráfico.
La multipolaridad del mundo como lo predijo Putin es hoy una realidad. En este contexto, invertir en los vecinos más cercanos deja de ser una apuesta y se convierte en el movimiento más inteligente, si lo que se busca es un futuro más sostenible y económicamente estable para el país.
La pregunta que ronda en el aire es: ¿a qué bloque se redefinirá México? ¿Al de la izquierda dictatorial o al de los vecinos del norte, con quienes compartimos tratados comerciales y fronteras? La respuesta, aunque aparentemente evidente, es profundamente paradójica.
¡Tan lejos de dios y tan cerca de Venezuela.!