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OAXACA, Oax. 19 de mayo de 2026.- La tranquilidad del Barrio de Xochimilco se rompió por un momento.
Discursos, camionetas, seguridad, funcionarios y cámaras ocuparon las calles estrechas del barrio.
Este lunes se conmemoraron los 100 años de Santo Tomás Xochimilco como barrio incorporado oficialmente a la ciudad de Oaxaca, hecho ocurrido en 1926, aunque en realidad su historia comenzó mucho antes, pues según los registros, el asentamiento existe desde 1486, antes incluso de la ciudad colonial.
Aquí hubo talleres de telares, familias dedicadas a la filigrana, orfebres, artesanos y generaciones enteras que construyeron una identidad ligada al trabajo manual y a la vida comunitaria.
La cantera es parte de esa historia, que hoy conmemoraron.
Está en las fachadas, en los muros antiguos y sobre todo en el acueducto, cuyos arquitos terminaron convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocibles de Oaxaca de Juárez.
El barrio sigue siendo hermoso a pesar de su complejidad.
Las calles empedradas todavía se pueden caminar. Las bugambilias siguen cayendo sobre balcones antiguos y las puertas de madera continúan guardando patios silenciosos detrás del ruido turístico.
Pero Xochimilco cambió profundamente.
En antiguas casas familiares ahora hay cafeterías, estudios de tatuajes, galerías, hoteles boutique, talleres de diseño y negocios donde se vende todo tipo de objetos convertidos en arte para visitantes nacionales y extranjeros.

Los antiguos talleres de telares casi desaparecieron.
Pocos habitantes originarios permanecen; unos murieron, otros tuvieron que marcharse lentamente mientras aumentaban las rentas y el valor comercial de las propiedades.
Xochimilco se volvió uno de los barrios más gentrificados de Oaxaca, aunque siga teniendo alma de barrio, el que hace su plaza los domingos y van a misa con el Padre Uvi.
La Cruz de Piedra también resume parte de esa transformación. La antigua cruz de cantera azul desapareció después de una remodelación realizada en 2009 y fue sustituida por otra versión que durante años provocó críticas y nostalgia entre vecinos que crecieron viendo la original.
Aquí también se filmó cine.
En Nacho Libre, protagonizada por Jack Black, aparecen calles y espacios del barrio como Los Arquitos y la calle Rufino Tamayo, convertidos desde hace años en referencia visual de la Oaxaca tradicional que busca el cine extranjero.
Las calles que caminó Francisco Toledo cargando periódicos bajo el brazo tampoco son las mismas, pero su gente ya no.
Este lunes, mientras el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, reconocía a Xochimilco como parte esencial de la memoria cultural de la ciudad, vecinas y vecinos ofrecían nieves, aguas frescas y antojitos a quienes acudieron a la celebración.
El presidente municipal Raymundo Chagoya Villanueva habló del carácter “entrañable y poético” del barrio y anunció proyectos peatonales para preservar la zona.
Sin embargo, la verdadera resistencia de Xochimilco no está en los discursos, sino en las personas que todavía viven aquí; en quienes barren sus banquetas cada mañana o se sientan afuera de sus casas para recibir el aire vespertino.
Más allá de las cafeterías hay personas que se organizaron y celebraron, porque Xochimilco sigue resistiendo, a no perder su identidad.
