
Urge Leticia Bonifaz a poner las armas en el centro del debate
OAXACA, Oax. 24 de junio de 2026.- ¿Y si sí? ¿Y si ahora sí la Selección Mexicana consigue convertir la ilusión de todo un país en una historia distinta?
La pregunta comenzó casi como una provocación, entre la ironía de una afición acostumbrada a entusiasmarse y la cautela de quienes han visto terminar demasiados mundiales en el mismo punto.
Pero México ganó sus primeros 2 partidos, aseguró su clasificación y terminó por darle otro sentido a esas tres palabras: ¿y si sí?
El equipo dirigido por Javier Aguirre venció primero a Sudáfrica y después a Corea del Sur, resultados con los que llegó a 6 puntos, mantuvo su portería sin goles y aseguró el primer lugar del Grupo A antes de disputar su último encuentro.
Este miércoles, el Tri enfrentará a Chequia en el Estadio Ciudad de México para cerrar la fase de grupos ante una afición que volvió a mirar a la selección con esperanza.
El resultado ya no modificará su clasificación ni el liderato, pero servirá para medir el momento futbolístico del equipo antes de entrar en la fase donde cada partido define la permanencia o la despedida.
México disputará el 30 de junio la ronda de 32 contra una de las selecciones que avance como mejor tercera de los grupos C, E, F, H o I.
Ahí comenzará realmente el camino que mantiene en vilo al país.
Durante décadas, el gran anhelo mexicano fue llegar al llamado quinto partido, como se conocía al encuentro de cuartos de final en los mundiales disputados con 32 selecciones.
La cuenta era sencilla: 3 partidos de grupos, uno de octavos y después el quinto, la barrera que México no logró superar desde que fue anfitrión en 1986.
El Mundial 2026 modificó esa numeración.
Con 48 selecciones y una nueva ronda de 32 equipos, el siguiente encuentro del Tri será su cuarto partido; si avanza, disputará los octavos de final en el quinto y necesitará ganar también ese duelo para alcanzar los cuartos.
El antiguo quinto partido es ahora, en términos estrictos, el sexto.
La aritmética cambió, pero la aspiración sigue intacta: avanzar hasta una instancia que México no pisa desde hace 40 años y hacerlo, además, en un Mundial organizado parcialmente en casa.
El “¿Y si sí?” no significa que el camino esté despejado ni que el equipo haya resuelto las dudas que lo acompañaron antes del torneo.
Es una pregunta nacida precisamente de esas dudas, del historial de eliminaciones y de una afición que conoce la distancia entre la esperanza y el resultado.
México ya cumplió la primera parte: ganó, clasificó y aseguró el liderato de su sector.
Ahora deberá demostrar que este comienzo no fue solamente un momento favorable, sino el principio de una actuación capaz de cambiar su historia mundialista.
Este miércoles terminará su recorrido por el Grupo A.
Después ya no habrá puntos, diferencias de goles ni margen para corregir. Cada partido será de eliminación directa y cada victoria alimentará una pregunta que empieza a escucharse con menos ironía y más convicción: ¿Y si sí?
