CIUDAD DE MÉXICO, 18 de noviembre de 2019.- En estos tiempos cuatroteístas no dejan de sorprendernos los abrumadores contrastes.

Por un lado, destaca el trato de rockstar a quien salió de su país arrastrando el estigma del fraude electoral, y en el otro extremo zopilotean al organismo autónomo que hace posible el ejercicio de la democracia electoral en México.

El caso de las presiones al INE no es aislado. En esta etapa de cero crecimiento económico y de inseguridad galopante, los órganos autónomos encargados de vigilar el adecuado desempeño del aparato del gobierno han sido vilipendiados y hasta amenazados con desaparecerlos para ablandarlos, descafeinarlos.

Después de examinar lo ocurrido en el relevo del titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) con todo y las imágenes desafortunadas en el pleno del Senado de la República, de algo podemos estar seguros sobre la suerte de los órganos autónomos, todavía no vemos el final de la película.

Zopilotean a Lorenzo Córdova

Digan lo que digan, el Instituto Nacional Electoral (INE) sigue en la mira de quienes pretenden convertirlo en un organismo bajo el control total de los órganos políticos del gobierno.

Y no sólo eso, Lorenzo Córdova es hoy el consejero ciudadano más incómodo para la 4T.

Y por qué quieren fuera del INE a Lorenzo Córdova y algunos de sus consejeros, pues para que no se hagan cargo de las elecciones intermedias en 2021 y mucho menos dispongan la organización de la Consulta para la Revocación de Mandato, que increíblemente ya tiene fecha apartada para el 21 de marzo de 2022. Qué tal si las cosas no salen como esperan, es suposición.

Y si seguimos de tremendistas, Córdova tampoco figuraría en la organización de las elecciones de 2024, en el cambio del sexenio. Coincidimos en que no se trata de la defensa de posiciones burocráticas sino que la democracia electoral corre serios riesgos.

En menos de un año el Congreso ha conocido al menos un centenar de iniciativas de reformas en el terreno electoral. Entre esas destaca la desaparición de las OPLES en los estados y la ocurrencia más reciente, acortar la gestión del presidente del INE.

Bonillazo al revés

Y si los recortes al presupuesto del INE han sido un factor de presión constante, en la primera semana de noviembre un legislador fue directo a la yugular de Lorenzo Córdova al proponer reducir de 9 a 3 años el periodo de gestión del titular del organismo electoral. Lo que supondría destituirlo de facto.

Sería una especie de Bonillazo pero al revés.

Lorenzo Córdova ve con esto la intención desde el gobierno de instaurar mecanismos de control político al INE, lo que implicaría un retroceso de 30 años para la democracia en México.

Lo que llama la atención es la respuesta tanto del coordinador de los diputados de Morena en San Lázaro, Mario Delgado, de que no es iniciativa de su bancada y de la presidenta del partido en el poder, Yeidckol Polevnsky, de que muchas de las iniciativas se presentan a título personal, “por la libre”. ¿Habrá qué creerles?, es pregunta.

4T, la arrasadora

El primer año de la 4T, sin duda ha sido el peor para los órganos autónomos en México. Hagamos un breve recuento.

La CNDH flota en la incertidumbre. El cambio de su titular quedó muy lejos del consenso y el costo del mayoriteo en una legitimidad debilitada. Imágenes desafortunadas en las que optaron por el agandalle y no por la negociación y el consenso.

En la Comisión Reguladora de Energía (CRE), Guillermo García Alcocer criticó el bajo nivel de los perfiles de las propuestas del gobierno para elegir a los nuevos consejeros y ahí comenzó su pesadilla. A García Alcocer lo acusaron de todo hasta que renunció al cargo. En la CRE hoy están muy a gusto, no hacen ruido.

En la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) la historia del órgano regulador inició el sexenio con la renuncia de su titular, Gaspar Franco, en noviembre del año pasado otros dos comisionados también abandonaron el barco. Ocho meses después de estar acéfalo, el Senado nombró a Rogelio Hernández Cázares presidente de la CNH, pero la nota de color la dio Ángel Carrizales, ex ayudante de AMLO, quien fue rechazado por quinta ocasión, pero qué necesidad.

En el INAI el cascabel al gato se los puso el propio presidente López Obrador quien dijo que la corrupción creció a la par de la creación del organismo responsable de velar por la transparencia de la información de los órganos públicos.

AMLO los acusó de formar parte de una burocracia dorada por los altos sueldos hasta que de plano se bajaron las quincenas y recortaron sus gastos al mínimo. Los consejeros siguen asustados.

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) también ha pasado amargos episodios.

Ha sido eje de campañas también por el tema de los sueldos, han intentado cuestionar sus fallos y la etapa más ruda fue por no convalidar la Ley Bonilla.

Cómo estarían las cosas que Janine Otalora renunció a la presidencia del organismo. Senadores de Morena presentaron una iniciativa para reducir el periodo para nombrar a cuatro magistrados dos de ellos de ocho a seis años y otros dos de siete a tres años con el argumento de eliminar privilegios. Al magistrado Reyes Rodríguez le cancelaron un seminario 15 días antes, por austeridad, renunció al comité académico; a otro magistrado José Luis Vargas lo traen entre ojos por ser considerado viajero VIP a costa del erario pues ha realizado 58 viajes en tres años, todo pagado. Los magistrados también se ajustaron el salario.

Y cuando menos se lo esperaban, a los ministros de la Suprema Corte de Justicia les armaron un show y un plantón que duró semanas para acusarlos de todo lo que usted quiera. Hasta que cambió la presidencia y Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, asumió el cargo y comenzó a despachar, como la carta fuerte de Olga Sánchez Cordero. Los ministros también recibieron presión por los salarios.

La integración de la Corte se acercó al modelo ideal del gobierno, pues pocas semanas después el Senado nombró a Yazmín Esquivel Mossa, esposa del empresario José María Rioboó, quien ocupó la plaza de Margarita Luna Ramos. Y la vacante que dejó el ministro José Ramón Cossío fue ocupada por José Luis González Alcántara Carrancá. A todo esto se agregó el escándalo por la renuncia del ministro Eduardo Medina Mora, para responder a una investigación por supuestas transferencias irregulares de dinero al extranjero.

La Corte sigue dando de qué hablar. Zaldivar sorprendió al respetable no por admitir su cercanía con el presidente López Obrador, sino por el airado reproche contra Felipe Calderón pues dijo que él “sí amenazó, que sí presionó y que no sólo fue testigo sino objeto de esas presiones”. Hoy Calderón y no Salinas es el villano favorito.

En el caso del Banxico la renuncia de Agustín Carstens fue como un alivio para los cuatroteístas por considerarlo exponente del neoliberalismo. Este año fueron nombrados Jonathan Heath y Gerardo Esquivel como integrantes de la Junta de Gobierno. Pese a los ajustes a la baja de las expectativas de crecimiento económico, el Presidente ha insistido en que si bien respeta la autonomía del Banco Central, él tiene otros datos.

No es broma, quieren desaparecer al Coneval, destacaron las notas periodísticas. Con el pretexto de la austeridad, AMLO planteó desaparecer al organismo encargado de medir entre otras variables la pobreza y que sus funciones las asumiera el INEGI. De ahí no pasó.

¿Y la UNAM? Bien gracias.

¡Asústan!, diría el clásico.