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Oaxaca, Oax. 13 de agosto de 2013 (Quadratín).- Seis años de trabajo solitario le llevó a Edson Caballero culminar su largometraje Atempa, sueños a orillas del río, pero bien valió la pena: hoy forma parte de la selección oficial de la onceava edición del Festival Internacional de Cine de Morelia, que más allá del posible premio es una vitrina muy importante para mostrar su trabajo dentro y fuera de México.
San Blas Atempa, municipio del Istmo de Tehuantepec considerado un talón salvaje de México, es el escenario del documental que retrata un pueblo que no obstante la pobreza conserva arraigadas sus costumbres, dentro de las cuales los muxes (homosexuales) tienen una participación destacada.
Edson Caballero Trujillo (México, D.F., 1985), radicado en Oaxaca hace más de 20 años, empezó este trabajo como un ensayo fotográfico. Posteriormente se encontró a un personaje que le motivo la filmación: Tino, un chico que a los 10 años tenía bien definida su condición de muxe, y fue él quien se convirtió en el pretexto para contar la historia de San Blas Atempa.
Atempa habla de la muxeidad, pero también de un pueblo con muchas carencias, controlado por una cacica muy poderosa; un lugar que afuera es considerado el paraíso de los homosexuales pero donde en realidad viven la discriminación, comenta el cineasta.
Tino es el personaje central de Atempa. Es un niño que se va desarrollando en la sociedad istmeña entre los años 2006 y 2011; de los 10 a los 16 años. Él va asumiendo el papel de niña y conforme crece se va dando su evolución a mujer, sin desprenderse de sus usos y costumbres. Descarga su energía en la costura, pero tiene muchos sueños en la cabeza. Su madre lo abandonó a los siete años. Sueña con ser una quinceañera. Trabaja intensamente para hacerse su fiesta. También sueña con volver a estar un día con su madre.
No es un trabajo periodístico, ni antropológico, es más bien íntimo y abstracto. Vemos más la intimidad del personaje, su deseo de ser él mismo y estar bien con él y con su familia. Se muestra su vida, su esfuerzo, sus objetivos muy claros, entre los que está buscar a su madre, señala el realizador.
Fue un trabajo solitario. Con su experiencia como fotógrafo decidió emprender el rodaje, y la falta de financiamiento lo obligó a realizar todas las tareas: productor, director, guionista, realizador, camarógrafo, sonidista, asistente, etc.
Empezó a filmar en 2006 y prácticamente terminó la postproducción pocos días antes de que cerrara la convocatoria para inscribirlo en el Festival de Morelia, en la sección de largometraje documental.
Edson Caballero estudió fotografía en Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, donde tomó un curso con Jesse Learner. También estudio cine en la escuela Ciento volando de Gustavo Mora. Ha realizado los cortos Las vecindades de Oaxaca y Side show, y de manera simultánea a su documental Atempa ha venido trabajando El juglar, sobre los acontecimientos del conflicto político social de 2006 en Oaxaca. De obtener el premio de Morelia (un monto de 150 mil pesos), lo destinará a la postproducción de este último documental, del cual tiene más cien horas de filmación.
El Festival Internacional de Cine de Morelia, a realizarse del 18 al 23 de octubre próximo, también ha seleccionado Parque Colosio de Bruno Varela, Manos grandes de Roberto Olivares Ruiz y Música para después de dormir de Nicolás Rojas Sánchez, realizadores nacidos o radicados en Oaxaca.