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Tareas de Claudia sin AMLO: economía y Casa Blanca
Oaxaca, Oax. 09 de noviembre de 2012 (Quadratín).- El equipo cercano del próximo gobierno de Enrique Peña Nieto tiene clara la instrucción –insistentemente expresada– de que no habrá tregua a la confianza o a esperar que los cambios ocurran solo por el hecho de llegar nuevos funcionarios.
Los cambios posibles se harán de inmediato. Los deseables, fruto de negociaciones con las distintas fuerzas políticas, económicas o sociales se construirán poco a poco, de tal suerte que nada quede al azar.
El ex presidente del Instituto Federal Electoral, Luis Carlos Ugalde, expuso la urgencia de actuar sobre puntos específicos que prueban el estancamiento del sistema político y la democracia. México está mejor que hace 20 años, hay más libertades, como la de expresión, más transparencia y pluralismo. Sin embargo, persisten impunidad, clientelismo, corrupción, ilegalidad, que se han acentuado y acotan nuestra democracia.
Es más difícil combatir la corrupción que al narcotráfico, porque nuestra sociedad es proclive a la corrupción y tiene poca estima por la legalidad. En nuestro país se defiende más el concepto de justicia y se respeta poco la legalidad. Las estadísticas, no mienten, revelan: 30 por ciento de los mexicanos opina que se puede violar la ley en beneficio propio.
En sus resultados la alternancia ha sido mediocre. La falla en la transición a la democracia, es que se pensó que la alternancia era la solución a los problemas, sin tomar en consideración que es un estímulo para modificar la estructura de la casa (el país). Si solo se cambia el inquilino sin cambiar la arquitectura global del Estado político mexicano, el resultado es muy limitado. En México se apostó demasiado por la persona. Se creyó suficiente sacar al PRI de Los Pinos para cambiar la arquitectura de la casa. Como la arquitectura se mantuvo en esencia igual, el inquilino que habitaba o habita la casa, hizo poco para generar mejores resultados. No importa quién esté adentro de la casa, lo importante es que se cambie la estructura, y como la estructura no se ha cambiado los gobiernos han dado resultados mediocres.
Ugalde denuncia: Vicente Fox no tuvo claro qué seguía y la falta de visión sobre su papel en la historia generó mucho daño. Aunque un amplio segmento de la clase política e intelectual del país no supo qué hacer después. Esa falta de visión, de país fue lo que hizo que llevemos más de una década con pocos cambios en materia democrática. Lo mismo ocurre a nivel de las entidades del país, en donde las alternancias de un partido político a otro, no ha dado frutos significativos.
Ugalde propone: Se debe abandonar la perspectiva estatólatra, que es la fascinación por el poder transformador del Estado. Es la creencia de que el Estado lo puede todo y lo debe todo, una concepción arraigada, una herencia colonial que tenemos de pensar que el presidente, el Estado, el gobernador debe resolverlo todo. Aunque el gobierno tiene una función de liderazgo político importante, pero tenemos que transitar de una sociedad organizada de manera clientelista, a una sociedad fundamentada en ciudadanos.
Por eso, primero debe operarse lo posible y dejar para el tiempo lo deseable, ya que en los últimos años se buscó lo imposible y se vivió una década que muchos consideran perdida. Por eso el gobierno entrante se propone no caer en la misma trampa y, dicen, ya la tienen perfectamente ubicada y sacar del estancamiento al sistema político para hacer posible una democracia eficaz.
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Foto:Ambientación