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Tareas de Claudia sin AMLO: economía y Casa Blanca
Uno
Oaxaca, Oax. 24 de octubre de 2012 (Quadratín).-Las mesas redondas del café del zócalo de la ciudad esperan dispuestas en filas infinitas. La mañana llega con sol, viento fresco y amigos. Los agentes de tránsito acosan al ciudadano: tarjeta de circulación, cinturón de seguridad, tenencia vehicular actualizada. Como parvadas de cuervos sobre maizales se trasladan por las calles. Los automovilistas no encuentran amparo ante el acoso de los uniformados. Licencia de conducir caduca. Larga fila integran las mesas redondas, como autos puestos a revisión por la autoridad vial. Larga fila de autos detenidos por los agentes de tránsito. Filas largas de documentos caducos. Amistades enfiladas. Tiempo de filas circulares. Sol que se afila sobre nuestra cabeza. Árboles que conforman filas de sueños. Largas filas de refrescos, cerveza y mezcales. Filas de agentes que andan, van y regresan de ninguna parte.
Dos
Como un bastón en que se recarga el lastimado, este teléfono celular. Desde esta su presencia oscura el solo encontrará amparo. Su cuerpo se conectará con las distancias. La mañana será menos hostil. Recibirá mensajes de amigos y familiares. Planeará citas. El mundo será el mundo al alcance de la mano. Pero ni este territorio próximo lo separará de su soledad al género humano. Tanta música, tantas voces, soledad al existir en medio de tanta gente. Tanto cine, tantos, tantos libros. En otro tiempo fue el alcohol, las putas o la literatura elementos utilizados para arrebatar el cuerpo a la soledad. Hoy es el teléfono celular. Menos higiénico que el cuerpo de una mujer, por el toqueteo permanente de las teclas, el transpirar de la palma de la mano, pero mucho más efectivo en ciertos días nublados.
Tres
El camino del dolor es infinito que uno se encuentra obligado a buscar su baldón que caliente la sangre, que llene de odio el alma para convertir el pleito y la furia en razón del existir. A la manera de los marginados del mundo, que sólo odian. De los que nada tienen. De aquellos que a nadie esperan. De los habitantes del dolor de la mañana hasta el sueño, sólo dolor para existir. Los políticamente correctos no estarán de acuerdo, los abajo firmantes, los bien pensados. Recorro la ruta del piensa mal y acertarás, aunque en estos tiempos de transición nadie la prefiera y todos abominen de su existencia. Mi ruta es la de la bofetada que al condenado a muerte para que se arregle y entregue su alma al Creador, segundos antes de agarrar camino al patíbulo. Dolor y odio son necesarios en este vivir. Para ver abrirse el botón de tus flores, para que te sepa el descanso de la muerte.