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Reforma de maíz transgénico: ¿camino a soberanía alimentaria de México?
Oaxaca, Oax. 19 de septiembre de 2012 (Quadratín).-La carrera por la presidencia municipal de Juchitán inició temprano, y extrañamente no la iniciaron los partidos políticos como el PRI y la COCEI; desde la toma de posición del actual presidente, se desató toda una estrategia por parte de su familia, por alcanzar los espacios institucionales y civiles. Primero el presidente se impuso y apropió de su partido, luego conquistó la amistad y voluntad de los líderes coceístas a través de lo que estan acostumbrados: el dinero y la adulación. Lo que le permitió ganar espacios importantes en las colonias y la diputación federal.
Controlados y dominados los líderes políticos locales, el presidente municipal hace y deshace en Juchitán sin que nadie habrá la boca para denunciarlo y demandar acciones políticas que favorezcan realmente a la sociedad, y se consiente que los recursos destinados al desarrollo municipal sean manejados de manera privada y dilapidados en obras insustanciales. A tal grado llega el control y dominio, que ninguno de los líderes coceístas salió a tiempo a responder enérgicamente la acusación del presidente municipal sobre los 2 millones de pesos mensuales que reciben del Ayuntamiento; al responder tardíamente dos de los seis coceístas aludidos en la acusación, el presidente condujo a todos al descrédito y repudio de la ciudadanía juchiteca e istmeña.
La situación para los afanes de la familia Gurrión va viento en popa a toda vela con el control de la política y de los políticos locales, sin embargo, para lograr la presidencia municipal tendrán que realizar el esfuerzo de restaurar ante la ciudadanía juchiteca la imagen del Dr. Daniel Gurrión, deteriorada hasta la saciedad por su marcada demagogia: promete y no cumple.
La presidencia municipal de Juchitán, entonces, se inclina, por las circunstancias actuales de poder, hacia el control del PRI. Y esta perspectiva terminará siendo realidad si los líderes coceístas se empeñan en seguir secuestrando la planilla electoral para ellos y sus familiares; es imposible ante los ojos de la decencia, seguir soportando a los herman@s, hijos y sobrinos de los líderes coceístas en la nómina municipal, donde llevan más de 20 años cobrando sin ningún provecho para el municipio.
El destino de Juchitán, sin embargo, no debe estar en manos de estos políticos medievales, que tienen secuestrado a los partidos políticos para su beneficio personal y familiar. Si no queremos que las cosas sigan igual y en deterioro permanente, entonces tendremos que opinar y participar de manera consciente y no manipulada, como ciudadanos libres, (como lo hacen ya los jóvenes estudiantes del movimiento Yo Soy 132), para crear una corriente de opinión que obligue a los impresentables actores políticos actuales a conformar planillas ciudadanas, con profesionistas exitosos y autoridad moral, a fin de hacer de la política, una herramienta que mejore la vida de los ciudadanos con más y mejores infraestructuras de tipo social y económico, y que tienda puentes que resuelvan los conflictos sociales que confronta y ahoga cada día más a Juchitán.
Juchitán merece un mejor destino, su larga tradición de lucha contra el abuso y la corrupción, nos obliga a repensar y a enderezar nuestros actos, antes de que el desaliento y la pobreza empujen a nuestros pueblos a reclamar y a hacer efectiva la justicia con sus propias manos. Necesitamos corazón y entereza para pensar en un proyecto común, que nos ayude a vivir mejor. Que esta reflexión sirva a los actores políticos actuales, a participar con altura de miras en la próxima contienda electoral municipal.
Además opino, que las autoridades del gobierno federal y estatal, respeten la decisión del pueblo huave de San Dionisio del Mar, que rechaza y exige la cancelación inmediata del Proyecto Eólico San Dionisio, así como la cancelación inmediata de las acciones penales abiertas contra sus líderes. ¡No al megaproyecto eólico que afecta a los pueblos Ikojts!; Fin a los abusos de la CFE.
Guidxiguie Quichi, Lulá,
gande gubidxa lu beuu bigá,
iza 2012.
Foto:Ambientación