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Será gran fracaso la elección judicial
Oaxaca, Oax., 07 de julio del 2011(Quadratín).- Arrancó esta semana la lucha descarnada por la sucesión presidencial.
Su principal protagonista, hasta este momento, es la maestra Elba Esther Gordillo Morales, que encabeza un poderoso instrumental electoral.
Con toda justicia la líder del magisterio nacional espeta a quien se le pone enfrente que no tiene ni tendrá jefes. Tiene toda la razón.
Ha servido con probada eficacia a gobiernos priistas, a gobiernos panistas y a perredistas, según se ofrezca.
La maestra Gordillo se ha convertido en un ícono a quien es posible atribuirle o endilgar todo tipo de maldades, abusos en una impunidad fuera de discusión.
Representa para la percepción pública lo más viejo, desgastado y corrupto, pero a la vez lo más útil, eficiente y funcional de la política mexicana: las cuotas.
Para nadie es secreto que la maestra hace, practica, ejerce la política de día y de noche; a la luz del día y en la oscuridad, en público y en privado, fuera y dentro del país.
La operación de sus instrumentos o instituciones bajo su dirección y control trabajan las 24 horas del día para preservar el aparato político que le llevó construir muchos años, pero que le ha costado más todavía sostenerlo, mantenerlo, acrecentarlo.
El país ha sido testigo atónito de cómo la maestra Gordillo se desprende del calderonismo, al que se unió estrictamente para vencer a Andrés Manuel López Obrador, y regresa ahora por la puerta grande y hasta en medio de luces y fanfarrias a su casa, su alma mater, el PRI.
En un abrir y cerrar de ojos, de cara a la opinión pública, exhibió los acuerdos y cuotas que fijó por dar su apoyo al panismo y personalmente al hoy presidente Calderón.
El mismo confirmó lo descubierto y hecho público por la dirigente política: prometió, intercambió, negoció, cedió posiciones a cambio de apoyo del Magisterio y votos.
Hoy la maestra lo exhibe y pone en la palestra a actores y beneficiarios.
A pocos se sorprende, porque la clase gobernante sabe que más allá de ideologías, marcas políticas y militancias el pragmatismo de la lucha por el poder soporta no sólo la componenda, la traición y el rompimiento de los compromisos, sino hasta el cinismo. En el priismo, se olvidaron o cicatrizaron ya las ofensas y las profundas heridas que se inflingieron en los primeros años de la década pasada cuando la maestra salió del PRI.
No tardó en pasar la factura y mostrar que su poder servía para hacer Presidente a quien iba atrás, en segundo lugar y muy abajo en las encuestas preelectorales.
Para nadie es secreto hoy el coqueteo entre la maestra y el precandidato presidencial favorito, Enrique Peña Nieto. El ingreso al priismo de la maestra, aunque no vuelvan a expedirle credencial que lo acredite, es más que un hecho.
La maestra siempre ha respetado su palabra, así lo presume siempre y ahora su apoyo al priismo y a Peña es tan claro y contundente que no harán falta ceremonias que revivan la historia del hijo prodigo.
La clase política está de plácemes porque todo se va acomodando, para que se preserven los cambios pacíficos, sin violencia. Se trata de que todo cambie para que todo permanezca igual y se cumpla la promesa de que, el fin, justifica los medios… y a los medios de comunicación, también.