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¿Lealtad a quién?
+ Obama, una victoria pírrica
+ Prioridad: recoger su tiradero
Washington, D.C, 08 de noviembre de 2012 (Quadratín).-La victoria presidencial de Barack Obama tuvo saldos estadísticos preocupantes porque confirman la estimación de que ganó la presidencia pero no recibió un mandato claro. De hecho, Obama ganó la presidencia pero no el poder. Peor aún, Obama perdió muchos de los votos obtenidos hace cuatro años.
1.- En las elecciones de este 2012, Obama no pudo sostener las cifras de su victoria de hace cuatro años: en el 2008, tuvo una ventaja final de 192 votos electorales sobre John McCain; en el 2012, la ventaja se redujo a menos de cien. En el 2008 Obama consiguió 365 votos electorales, contra 303 en 2012.
2.- En los colegios electorales que representan el voto que hace ganar la presidencia, Obama tuvo una sensible caída: en el 2008 logró el 67% de los votos electorales, contra apenas el 56% en el 2012.
3.- En las elecciones de 2008, Obama tuvo una cómoda ventaja de 7.2 puntos porcentuales en el voto popular sobre McCain; en el 2012, la ventaja de Obama sobre Romney fue de apenas 1.9 puntos porcentuales.
4.- En las cifras consolidadas, Obama perdió votos: en el 2008 alcanzó una cifra de 69.4 millones de votos populares; en el 2012, los votos populares de Obama fueron de 60.3 millones, una pérdida de 9.1 millones de votantes entre las dos elecciones. De 2008 a 2012 Obama perdió porcentaje de votos, de 52.9% en 2008 a 50.4% en 2012, una disminución 2.5 puntos porcentuales.
5.- Por su parte, el Partido Republicano también perdió votos en cuatro años: 2.4 millones de sufragios, al pasar de 59.9 millones en 2008 a 57.5 millones en 2012.
6.- En las cifras, la victoria de Obama sobre Romney fue estrecha y no le da la fuerza política para las grandes decisiones. El Partido Republicano aumentó su porcentaje de votos populares de 45.7% en 2008 a 48.1% en el 2012.
7.- En el contexto de las cifras, Obama está obligado a negociar con una Cámara de Representantes con mayoría republicana y un Senado demócrata pero sin la mayoría para decidir solos. De ahí que la agenda de gobierno de Obama para su segundo periodo está acotada por el estrecho margen electoral, lo que convirtió las elecciones del pasado martes en una victoria pírrica.
8.- La agenda de gobierno de Obama tiene dos espacios: la de la crisis y la de sus compromisos. La primera tiene que ver con el tiradero que dejó Obama en su primer periodo con decisiones que tomó para cubrir la crisis heredada de George W. Bush, aunque en la campaña trató de endosarle los problemas a Bush. Sin embargo, Obama tomó la decisión de aumentar el gasto público con la esperanza de generar demanda que reactivara la economía y su política económica afectó el empleo para llevarlo a 10% el año pasado y apenas a 8% la víspera de las elecciones. Pero la economía no repunta y hay que comenzar a pagar la deuda con reducciones de programas sociales.
9.- Los compromisos de Obama con su agenda de promesas de campaña pasan, de manera obligada por acuerdos con el congreso, sobre todo la agenda migratoria. Obama adquirió compromisos enormes con los hispanos a cambio de su voto. Pero la agenda migratoria debe de atravesar no sólo la política demográfica de los EU, sino el perfil de identidad social. Los republicanos entendieron el mensaje electoral: la legalización de los indocumentados le daría a los demócratas una sólida base electoral que se convertiría automáticamente en ventaja en las elecciones porque los republicanos no podrán, cuando menos en esta generación, entender lo inevitable de la integración de sangres en los EU.
10.- A ello se agrega el final del programa de recortes de impuesto que impuso Bush en 2001 y 2003 disminuyéndole la carga fiscal a los ricos a fin de estimular la inversión, pero con efectos negativos. El debate se dará en el Congreso a partir del compromiso de campaña de Romney de mantenerlos. La estrategia de Obama es la de cobrar impuestos a los ricos para financiar programas sociales, pero con la escasa ventaja y la composición del Congreso tendrá pocos espacios para lograrlo. De ahí que la salida de corto plazo sea un recorte adicional de programas sociales que formaban parte de la agenda electoral de Obama.
11.- El problema más serio de Obama radica en encontrar una salida a la urgencia de estabilizar la economía por el derroche de gasto que no estimuló el crecimiento y la necesidad de programas de inversión productiva que estimulen el empleo. El déficit presupuestal llegó a 10% y la deuda nacional se disparó a 16.7 trillones de dólares exigen una fase de austeridad que Obama tendría dificultades de aplicar porque los votos que lo hicieron ganar estuvieron asociados a la necesidad de reactivar rápidamente la economía. Y a ello se agrega la crisis de Europa, la fase recesiva ordenada por el Fondo Monetario Internacional y las deudas bancarias de los países europeos que pudieran debilitar el sistema financiero y bancario internacional.
12.- Obama no podrá echar a andar sus planes sociales si antes no estabiliza la economía y resuelve los problemas de déficit gubernamental y la deuda nacional. Las posibilidades de éxito de Obama radican en un gran acuerdo con el Congreso, pero ahí los republicanos tratarán de bloquear sus iniciativas para preparar las elecciones presidenciales del 2016, con una precandidatura demócrata bastante débil de Joe Biden. El Estado social que abandera Obama requiere de fondos y éstos deben de pasar por el Congreso republicano, lo que auguran cuatro años de desencuentros y divisiones políticas.
En este contexto, la victoria de Obama les saldrá demasiado cara a los demócratas.
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