
Un texto de Geo Meneses para recordar a Álvaro Carrillo
MÉXICO, DF. 17 de julio de 2014 (El Universal).-Su trabajo artístico lo ha consolidado como uno de los pintores más destacados de México, pero Francisco Toledo es más reconocido últimamente por sus acciones de lucha social y fomento a la cultura en Oaxaca.
Es considerado el artista plástico vivo más importante de este país, gracias a sus destacadas obras gráficas, esculturas, y pinturas con un gran colorido realizado en acuarela, óleo, el gouache y el fresco, destacó en un boletín el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).
Francisco Benjamín López Toledo nació el 17 de julio de 1940 en Juchitán, Oaxaca; el cuarto de siete hijos de la pareja Francisco López Orozco y Florencia Toledo Nolasco, vivió gran parte de su infancia con su abuelo, un zapatero, a quien posteriormente plasmaría en sus gráficos.
Su interés por el dibujo llegó desde su niñez y fue promovido por su padre y abuelo; el primero lo dejó pintar en las paredes de su casa y el segundo fomentó salidas campestres en donde le contó historias de animales y personajes legendarios, dignos de una obra surrealista.
Dejó su pueblo natal para poder acceder a una mejor educación, encaminada a su mentalidad de ser artista; primero pasó por la capital oaxaqueña para cursar la secundaria y en los años 50 estudió en el Distrito Federal en el taller grabado de la Escuela de Diseños y Artesanías del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).
Con apenas 19 años de edad tuvo la oportunidad de exponer sus obras en la Galería Antonio Souza y en el Fort Worth Center en Texas, Estados Unidos, y ganarse una beca para estudiar en el taller de grabado de Stanley Hayter en París, Francia.
Su talento le dio la oportunidad de trabajar en diferentes proyectos de pintura, grabado, escultura y cerámica; luego de volver a México tras sus estudios parisinos, trabajó con artesanos de Teotitlán del Valle, Oaxaca para realizar tapices.
Su experiencia en Europa, así como el aprendizaje en zonas oaxaqueñas, hicieron que Toledo elaborara obras sobre materiales complejos como la arena o el papel amate para crear visiones más importantes de sus obras.
Continúo con su trabajo en las ciudades mexicanas de Cuernavaca, Ciudad de México y Oaxaca, hasta que en 1984 se decidió mudar a Europa donde realizó grabados, pinturas y esculturas en Barcelona, España y París.
Pero volvió a su país para comenzar con un trabajo de impulso al arte que hasta ahora mantiene vigente; primero fundó el sello “Ediciones Toledo” en 1983 y el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), según la información del artista.
También promovió la creación del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), una revista especializada en obras del grabado nombrada “El Alcaraván”; además del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo y el Museo de los Pintores.
Asimismo ayudó a generar un bien estar social, con la creación de un Taller de Papeles de materiales orgánicos, donde le dio trabajo a la población de Etla, cerca de Oaxaca, y rescató una factoría de hilados.
Continuó con esta labor, llevando libros a cárceles, creando un cine gratuito e impulsando el arte a los invidentes con exposiciones palpables y escuelas de arte.
Creo el Centro de las Artes San Agustín (CaSa) donde se imparten talleres gratuitos a la población, además de albergar exposiciones de destacados artistas.
Por si fuera poco, encabezó la organización “Pro-Oax” donde canaliza y trata aguas negras; además de cuidar la tradición oaxaqueña.
A Toledo no le gustan los homenajes, a tal grado de llegar a mandar a un representante a que reciba su galardón; pero su apoyo a la cultura, sus obras y las acciones a favor de las tradiciones oaxaqueñas, día con día acentúan la labor de Francisco como sostén para el arte mexicano.