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Tareas de Claudia sin AMLO: economía y Casa Blanca
Oaxaca, Oax., 30 de junio 2011(Quadratín).-A nadie le gusta, todos la critican, una mayoría visible exige que la quiten, pero ahí sigue. Ofende el buen gusto, causa irritación tanto derroche en una obra inútil, pero se dejó pasar la oportunidad para tomar la decisión correcta, es decir, derruirla, desmontarla, destinar todo ese gigantesco armatoste para otro uso social , cultural o recreativo.
No existe una sola voz autorizada entre la sociedad y el gobierno(estatal y municipal) que muestre su beneplácito por un techado, por una velaria, una lona de lujo pues, que sintetiza el abuso de poder , la corrupción y la mediocridad del ulisiato. Y sin embargo no se entiende por qué después de muchos periplos y trámites técnicos y administrativos la Secretaría de las Infraestructuras (antes de Obras Públicas) tomó la sabia decisión de concluirla y estrenarla para la presentación del primer lunes del cerro del primer gobierno de alternancia. Pero, mucho ojo, con la atenta aclaración de que puede ser reversible (Salvatierra dixit), es decir, que concluidas las fiestas de julio, y siempre que el pueblo así lo demande, la gigantesca tarántula blanca,o la figura prehistórica o prenda femenina que usted se imagine, podría ser trasladada a otro lugar.
Cuesta trabajo entender todo lo que pasó después del primero de diciembre del 2010 con este caso. Porque, para empezar, la empresa española responsable de la construcción de la obra, Isolux Corsán, incumplió de principio a fin con los costos y fecha de entrega (octubre del 2009). Se estimó en 72 millones y, aún sin concluirlo rebasó los 100 millones. La empresa nunca fue sancionada ni administrativa ni penalmente y con la impunidad a cuestas se largó. Entró al relevo, solo para colocar la velaria, Lonas San Lorenzo. A contrarreloj esta empresa mexicana ya casi termina su labor.
Pero a medida que el auditorio Guelaguetza se cubre de lona y lodo, así crece la indignación de todos los oaxaqueños que desde el inicio del sexenio exigieron parar la obra sin que ninguna autoridad se dignara escuchar y atender el reclamo.
Cuesta trabajo imaginarse ahora al gobernador Gabino Cué presidiendo el Primer Lunes del Cerro bajo el manto protector de una velaria que tampoco le gusta y que, según ha declarado, también es de la opinión que hay que quitarlo.
Pero, entonces, ¿qué hacer con este capricho del ulisiato? Si ya por bando solemne se anticipa su muerte ¿quién se encargará de tramitar su acta de defunción e invitar al velorio? Un referéndum imposible, porque esta atribución aún no la tiene el órgano electoral y de participación ciudadana. ¿El Congreso local? Tampoco. ¿El Ayuntamiento de la ciudad capital? Parece ser que sí. Tiene atribuciones, a tal grado que ya desde diciembre del 2010 la Dirección General de Desarrollo Urbano le colocó los sellos de obra clausurada. Técnicamente es una obra suspendida, aunque por mil razones y sin razones SINFRA decidió romper los sellos y concluir lo que el último gobierno priista dejó inconcluso.
Pero como más vale tarde que nunca ahora resulta que habrá que hacer otro pequeño gasto para desvelarizar el Auditorio Guelaguetza. O, mejor dicho, para desagraviar a los oaxaqueños que ya desde que el gobierno de Ulises Ruiz iniciara la obra habían votado por el NO.
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