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Oaxaca, Oax., 28 de noviembre de 2011 (Quadratín).- La economía de nuestro país no ha crecido lo suficiente en los últimos años, solo hemos generado 200 mil empleos formales al año, muy por debajo de la meta que debiera ser de un millón como lo prometió el Gobierno Federal, lo que ha provocado la creación de puestos de trabajo sin seguridad social, sobresaliendo como una asignatura de complicada solución.
¿En dónde entonces se ocuparan los otros 800 mil desempleados?
Pues bien, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) cerca de la mitad de este segmento emigra del país y la otra mitad se coloca en el subempleo, la informalidad o peor aun en la delincuencia. Nuestro sistema económico ha demostrado ser incapaz de generar empleos, agravado con la caída del 6.5 por ciento real del Producto Interno Bruto del Estado, lo que se ha traducido en un problema crónico para la entidad, padecemos los efectos negativos del modelo económico neoliberal que ha impactado con dureza en el principal sector de la ocupación (los servicios) y proliferado el sector informal.
En Oaxaca el 46 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) se emplea en el sector de los servicios, mismos que han visto quebrantada su fuente de trabajo a consecuencia de dos lamentables fenómenos. Por un lado la agitación social que atestiguamos, basta señalar la reciente balacera a plena luz del día en el municipio conurbado de San Sebastian Tutla. Y por el otro - la ausencia de inversión - se requiere promover la actividad empresarial ya que los balances nos ubicaran en el último lugar nacional en competitividad; cuestión que nos limita y exhibe como un territorio poco confiable para la inversión financiera del sector privado, producido por la insolvencia de las instituciones, el clientelismo, la corrupción, la limitada penetración del sistema financiero en la entidad, la lentitud en la resolución de los tramites y servicios, aunado a los excesivos cobros en derechos que se imponen siendo los más elevados del país. Esta situación ocasionó que recientemente los empresarios reprobaran a las autoridades locales por su nula efectividad. Este escenario se puede contrarrestar con reglas y normas claras encaminadas a eliminar las barreras que hoy existen generando certeza jurídica, además de estímulos fiscales a los empresarios que se animen a invertir en nuestro territorio.
El Gobierno del Estado tiene que actuar en aras de la estabilidad y la transparencia, puesto que uno de los temores más grandes de los ciudadanos es perder su empleo y en muchos casos la única fuente de sustento diario, es decir, la ausencia laboral puede derivar en dificultades para gobernar.
El otro semblante de la ocupación es el mercado informal, que se caracteriza por absorber económicamente aquellas actividades productivas que no han logrado insertarse en la formalidad. El bajo crecimiento de la entidad crea una reproducción de la economía informal que asciende a los 541 mil oaxaqueños poco más de un tercio de la población económicamente activa que no cuenta con salarios justos ni prestaciones de ley. Resulta interesante recordar la Teoría Tradicional de la Segmentación, aquella que señala a la informalidad como una etapa de madurez por la que pasa todo mercado laboral en proceso de desarrollo, justamente como un elemento necesario para erradicar gradualmente la pobreza
(Tokman 1994) sin embargo, a nuestros gobiernos pareciera haberles convenido esta hipótesis sin haber comprendido su filosofía. Esta actividad en el último trimestre registro un repunte en los trabajadores en vía pública, sumando entre limpiaparabrisas y vendedores de cruceros viales los 30 mil 805 trabajadores (ENOE).
Sin duda el desempleo es la mejor expresión de los males de una sociedad y en Oaxaca lo sufrimos con dureza. Derivado de lo antes señalado, bien valdría la pena evaluar un Seguro de Desempleo a nivel estatal, orientando una compensación económica a las personas que por causas ajenas a su voluntad y desempeño perdieran su empleo como lo practica el Gobierno del Distrito Federal. Un gobierno con miras de reconstrucción del tejido social tendrá que promover, fomentar y conservar los empleos, además de mitigar las consecuencias de la desocupación forzada.
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Twitter: @juandiazcarr
Maestro en economía, licenciado en derecho y consultor político.