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México, D.F. 17 de mayo 2012 (Quadratín).-Es necesario cambiar el modelo actual de ciudades, generador de crecimiento desordenado con degradación ambiental y creciente exclusión social, para convertirlo en uno que impulse el desarrollo humano, afirmó el Secretario de Desarrollo Social, Heriberto Félix Guerra.
Al inaugurar, con la representación del Presidente Felipe Calderón, el primer Foro Mundial de Desarrollo Urbano, en Culiacán, Sinaloa, el titular de la Sedesol dictó la conferencia magistral Nuestras ciudades, una visión gubernamental.
Acompañado por el gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez, el funcionario federal señaló que en las ciudades se concentran nuestros principales retos, pero también nuestras principales oportunidades.
La pobreza está presente con expresiones lacerantes como la fractura del tejido social y familiar y la delincuencia; son escenario de un crecimiento desordenado con degradación ambiental y de una creciente exclusión social, puntualizó el funcionario.
Sin embargo, continuó, también son el eje del desarrollo, el puente con la economía global, porque concentran la tecnología, la cultura, la educación, las instituciones democráticas y los espacios de participación ciudadana, lo que nos obliga a diseñar políticas urbanas para construir urbes hechas para los ciudadanos, con calidad de vida e inclusión social.
El titular de la Sedesol explicó que la mitad de la población mundial vive en ciudades y que, en México, 41.2 millones de personas habitan en 11 zonas metropolitanas de más de un millón de habitantes y 13.8 millones en zonas metropolitanas de entre 500 mil y un millón de habitantes.
Heriberto Félix Guerra dio a conocer que la debilidad de los instrumentos de planeación urbana, el escaso control de la urbanización y la incorporación desordenada de suelo generaron una crisis urbana por el crecimiento anárquico de las ciudades, con desarrollos habitacionales cada vez más alejados de los núcleos urbanos y asentamientos irregulares en zonas que implican un riesgo permanente para la vida de las personas y el patrimonio familiar.
Mencionó que el factor que más influyó en la expansión incontrolada de las ciudades fue la construcción masiva de viviendas. La expansión de la vivienda se realizó de manera horizontal, sin control, sobre terrenos agrícolas o con vocación
ambiental, por lo que en 30 años la población urbana se duplicó, mientras el territorio de las ciudades creció en promedio siete veces, con el consecuente costo económico para la dotación de servicios.
Los desarrollos habitacionales surgidos de este modelo expansivo y desordenado carecían de servicios básicos y de espacios para la vida social, por lo que no propiciaban la construcción de capital social. Como resultado, muchas familias abandonaron estos complejos habitacionales y hoy tenemos millones de viviendas abandonadas y vandalizadas, continuó el titular de la Sedesol.
Dio a conocer a los asistentes de Canadá, Colombia, España, India, Chile, entre otros países, que estamos cambiando ese viejo modelo, que generaba altos costos económicos, humanos y ambientales, por un nuevo modelo de vivienda social sustentable que articule la vivienda con el desarrollo urbano.
Ejemplificó el avance logrado con los llamados Desarrollo Urbanos Integrales Sustentables (DUIS) de Villa El Cielo, en el municipio de Centro, Tabasco, con 30 mil viviendas y 120 mil habitantes; el de Valle de San Pedro, en Tijuana, Baja California, con 160 mil viviendas para 640 mil habitantes, y El Rehilete, en Villagrán, Guanajuato, con 10 mil viviendas para 40 mil habitantes.
Con los DUIS queda demostrado que sí es posible cambiar el modelo habitacional por uno más sustentable y humano, que ayude a construir ciudad y tejido social.
Otro tema que abordó el Secretario de Desarrollo Social fue la promoción de la construcción de vivienda verde, que genera un ahorro de 48 por ciento en el consumo de gas y electricidad, además de reducir entre 1 y 1.5 toneladas de emisiones de bióxido de carbono al año por vivienda.
Por eso, concluyó, debemos ver desde ahora a la vivienda como una poderosa y eficaz herramienta de ordenamiento urbano y territorial, para que nunca más se edifique vivienda divorciada del desarrollo urbano; nunca más un desarrollo urbano divorciado del desarrollo humano, y para eso tenemos que poner en el centro de toda la política urbana y habitacional a los seres humanos, a las familias, a los niños.
Debemos tener la visión estratégica para construir ciudades más habitables y más humanas; con futuro, hechas a medida de los anhelos de sus ciudadanos. Hoy la palabra clave es cambio, es innovación, es construir vivienda con un sentido humano y con respeto al medio ambiente, concluyó.