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México no se arrodilla ante EU, ya está postrado ante el narco
Oaxaca, Oax. 2 de abril del 2012 (Quadratín).- La visita del papa Benedicto XVI y la discusión acerca de sus implicaciones parece haber quedado atrás. Ahora la atención de los medios se centra en las campañas presidenciales, para senadores y diputados que no anuncian, hasta ahora, nada nuevo. El 1° de abril fue el Día Mundial de la Educación y en Oaxaca el tema obligado de algunos articulistas fue comentar acerca del desastre educativo que vivimos
Asuntos por demás importantes los que he mencionado; son hechos que con su desarrollo afectan y afectarán la vida de muchos mexicanos y particularmente la de los oaxaqueños
En el primer caso, el de la visita papal, para comprenderlo se requiere considerar que México, e incluso Oaxaca, vive un momento de transición espiritual. En nuestro país, aun y cuando sus fieles católicos son la mayoría de los creyentes, en el espectro religioso aparecen otras congregaciones con cifras importantes, que si bien son cristianas, no tienen como eje las doctrinas del Vaticano. Los estados del bajío siguen siendo mayoritariamente católicos; pero en algunos estados de la república, como: Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, los católicos son ya minoría (INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010). En Oaxaca, hay regiones donde el catolicismo ha perdido presencia de manera importante, como en el Istmo de Tehuantepec, por ejemplo
La transición de la vida espiritual en el país, no sólo se refleja en los cambios en el espectro religioso, sino en la forma en cómo se vive la religión en la población, esto es, de una manera superficial. Lo anterior se complementa con el hecho de que la cifra de no creyentes, en México y en el mundo, sigue creciendo. En lo cotidiano, la influencia de lo sagrado y de los ritos de comunión asociados a ello, parece disminuir. En otras palabras, la religión no orienta ni norma la vida de un creciente número de personas.
La transición de la vida espiritual en México, se acompaña con una crisis de lo político. Si la espiritualidad es la expresión de la vida comunitaria en torno a lo sagrado, en el disfrute del amor filial y la obediencia a los designios de la divinidad, que son siempre relativos a la realización del bien, en política, la vida comunitaria busca construirse a partir del bien común, el trabajo, la justicia y la obediencia de la ley.
Los fines son semejantes, tanto, que pensadores modernos han propuesto la posibilidad de un diálogo entre religión y filosofía, a partir de la traducción de la moral religiosa a postulados ético-políticos.
La crisis de la política en México, se expresa en un grave déficit de moralidad en los líderes partidistas y de gobierno, además de una ausencia de principios político-ideológicos y una reproducción del poder al servicio de una partidocracia ya sin vínculos con el pueblo. Esta crisis de la política en México, terminará posiblemente en el colapso de los partidos y del gobierno, porque entre ambos ya no se aprecian diferencias.
Este escenario escalofriante, plantea la urgente necesidad de que la política se viva desde las comunidades como una democracia directa o una meritocracia transparente; hoy el peor enemigo parece ser la indiferencia ciudadana.
Lo anterior vale para la crisis educativa que vive Oaxaca como la expresión agravada de lo que se vive en todo el país
Con frecuencia olvidamos que la crisis educativa la vivimos los mexicanos en dos niveles, si bien relacionados: el de la comunidad y la familia, y el de los servicios públicos o sistema educativo. En el primero, las transformaciones que vive la familia en su configuración y reproducción social están afectando la crianza de los niños en donde es más importante para su desarrollo: sus actitudes ante la vida y la cultura, y su salud. En el segundo nivel, el de los servicios públicos, los diagnósticos abundan, lo que no parece haber son iniciativas prácticas para superar los problemas.
Los gobiernos federal y estatal, se muestran incapaces para resolver el problema, por un sindicalismo mal entendido, el SNTE y la CNTE los han anulado y tienen secuestrados a los maestros de México y de Oaxaca. Sólo queda el gobierno municipal, que por su cercanía con la población y los propios maestros, no ha sido totalmente colonizado, para usar una expresión de Carlos Ornelas.
Al igual que en el caso de la crisis política, la construcción de la solución educativa pasa por la acción comunitaria y la organización no corporativa de los padres de familia. No se trata de atacar a los maestros, sino de recuperar a la escuela y a los niños como referentes de la acción comunitaria y a los profesores como principales aliados educativos.
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