Oaxaca, Oax., 20 de octubre de 2011 (Quadratín).- Con la puesta en marcha de la Ley de Voluntad, la Ciudad de México se ha convertido en un lugar de vanguardia en América Latina, y ejemplo como instrumento jurídico para varias entidades a nivel nacional, sostuvo el subsecretario de Políticas Públicas Alberto Esteva
En entrevista, informó que el Distrito Federal fue la primera entidad en establecer una Ley y Programa de Voluntad Anticipada, a partir de su publicación el 28 de enero de 2008 y fue votada a favor por unanimidad.
Explicó que esta disposición ha servido de precedente y orientación para que otras entidades e incluso, otros países, como España, instrumenten sus propias leyes y programas en la materia, “ejercer el derecho del ser humano a tener una muerte digna, está garantizado por su gobierno a los habitantes de la Ciudad de México”.
Precisó que estas reformas permitieron que en México los Estados que han aprobado un instrumento jurídico similar son Guanajuato, San Luis Potosí, Michoacán, Aguascalientes. Hidalgo, Coahuila, Chihuahua –aprobada el pasado 15 de septiembre— y Colima que la presentó como iniciativa.
Apuntó que esta normatividad está dirigida a enfermos en etapa terminal y la decisión consiste en lo que aplique al final de la vida, es decir, la opción de entrar al Programa de Cuidados Paliativos en el marco de la mencionada Ley.
El subsecretario Alberto Esteva mencionó que el modelo de atención está diseñado para apoyar tanto al paciente, como a su familia, “los cuidados paliativos no pretenden bajo ninguna circunstancia el acortamiento de la vida o la provocación de la muerte de un paciente en etapa terminal”.
Añadió que de acuerdo a los especialistas se definen como la atención médica que se otorga a un paciente cuando el objetivo curativo de la medicina, a través de todos sus instrumentos (medicamentos y tecnología) ya no da resultados.
María de la Soledad Escamilla Cejudo expuso que “cuando la medicina ya no va a curar, lo que tenemos que hacer es cuidar al paciente, a su familia para lograr la mejor calidad de vida dentro de lo posible durante la última etapa que contempla el proceso de morir”.
Al respecto, la especialista resaltó la importancia de esta Ley, pues cobija un programa que “vamos a necesitar todos”, ya sea –expresó— en algún hospital de la red de la ciudad o en un privado, lo mismo como individuos propensos a caer en etapa terminal o como familiares de otra persona en esa situación.
Los cuidados, especificó, se basan el control de síntomas y dolor, atendida por el área médica y de enfermería, pero también la parte psicológica, emocional, social y espiritual. El campo de la psicología incluye procesos de conocimiento y pensamiento, especialmente lo relacionado con los sentimientos que desencadena una situación de esta índole.
De manera que se presta atención al paciente y la familia, a cargo del área de Trabajo Social, además de la parte espiritual del paciente, que no se refiere al sentido religioso, sino al código de valores, creencias y ética de él y sus familiares. Cuando alguno requiere apoyo religioso, el equipo ayuda al acercamiento del mismo.
La responsable del Programa de Voluntad Anticipada en el DF destacó que el diseño del modelo de atención para el paciente y su familia obedece a que “todos somos parte de la situación”, pues cuando alguien tiene a un ser querido en estado de enfermedad en el que fallecerá en corto tiempo, se genera un desequilibrio en el sistema individual y familiar.
De manera que la atención alcanza a los familiares, incluso, no sólo a los que se encuentran pendientes en el hospital donde se ubica su paciente (en caso de que así sea), sino a los que permanecen en el hogar, agregó.
La atención paliativa se da también en el domicilio. La encargada del Programa aseguró que la idea es, incluso, que el paciente muera con la mejor calidad de vida dentro de lo posible en su propia casa. En este caso, se enlaza al Programa de Atención Domiciliaria de Servicios de Salud Pública. Si el enfermo requiere una urgencia hospitalaria en cuidados paliativos, es posible que sea estabilizado en el nosocomio y regrese a su domicilio.
El modelo de Voluntad Anticipada que se desarrolla en la Ciudad de México incluye odontólogo paliativista, que convierte a México, quizá en el primer país con un experto en esta materia. Lo anterior porque diferentes padecimientos o enfermedades impactan además de manera importante en la salud bucal.
El equipo completo está integrado por una o un médico, enfermero, psicólogo o psiquiatra y trabajador social. Asimismo, se propone la intervención de un rehabilitador y el odontólogo ya mencionado. En su lugar, un equipo básico está conformado al menos por médico y psicólogo.
La Ley de Voluntad Anticipada no niega el principio del que están formados los médicos, que es mantener la vida. No obstante que se puede llegar a lo que se conoce como “obstinación terapéutica”, debido a que el médico tiene miedo al fracaso o al desprestigio profesional; teme sentir que está incumpliendo con la misión de conservar la vida o porque los familiares no están listos para despedirse de su ser querido.
Aplicar procedimientos o tecnología para mantener a como dé lugar signos vitales a un paciente en fase terminal, más allá de que esté consciente o con muerte cerebral, se denomina distanasia y su extremo es la eutanasia, que consiste en retirar todo apoyo humano, tecnológico y de medicamento, es decir, acortar la vida provocando la muerte.
“La Ley de Voluntad anticipada para el Distrito Federal nos habla de la ortotanasia, que quiere decir: muerte correcta. Esto es, lograr una muerte digna a través de una atención correcta que en medicina se llama cuidados paliativos”, aclaró María de la Soledad Escamilla al recodar que la eutanasia está prohibida en México.