
Preparan homenaje a Gabriel Cué Sacre, referente ganadero de Tuxtepec
— Mami, ¿me das permiso de ir a México de vacaciones?
— Puedes ir, Cristy, pero antes vamos a platicar de eso que a ti tanto te interesa y te inquieta: el amor.
Tienes 15 años. ¿Te gustan los muchachos? ¡Claro! Te encanta reunirte con un grupo de jóvenes para bailar y platicar, y en secreto esperas a tu príncipe. La edad en que te encuentras es la edad de las ilusiones. Todos estamos ansiosos de felicidad; tenemos hambre de cariño. Que a uno lo amen equivale a recibir un título de persona valiosa.
En la universidad de la vida, si uno es capaz de inspirar un amor verdadero, se siente aprobado en el examen existencial. Sabe que posee algo de aprecio en su ser y que ha logrado la admiración y el cariño de otra persona.
¿Conoces el amor? Estoy segura de que deseas enamorarte de un hombre fuerte, recto, alegre, con todas las cualidades que a ti te gustan. “El amor es una cosa esplendorosa”, reza una canción, y a tu edad es muy fácil creer que se está enamorada; y unos meses después, olvidar a esa persona para sentir —según una— amor por alguien nuevo. En la adolescencia se juega al amor como las niñas pequeñas que se ponen la ropa de mamá y se calzan los zapatos de tacón creyéndose ya muy grandes; de repente se enredan los vestidos o se ladean los zapatos y se caen de narices. En los juegos del amor también se puede una enredar y caer de bruces, solo que esa caída no se cura con un curita: puede echar a perder toda una vida, y no es poca cosa echarla a perder.
Conviene que sepas que el amor solo se da en hombres y mujeres maduros. Hay que tener edad mental completa. Yo deseo que tú seas feliz mientras vivas, así que hazte admirar y respetar por todos, especialmente por los jóvenes que te rodean. Guarda distancia con todos; oblígalos a que te respeten, que no te toquen. Si tienes una actitud de mujer decente, te admirarán y se darán cuenta de que contigo no se juega, que hay que acercarse a ti en serio.
Guárdate y defiéndete de los malos pensamientos y, sobre todo, de las malas amigas. Escoge bien tus amistades; rodéate de jóvenes (hombres y mujeres) que verdaderamente te aprecien y sean amigos, no enemigos que quieran empujarte al abismo; muchachos que acepten frecuentar tu casa y conocer a tu familia. Piensa que algún día llegará el amor, ese sentimiento grande como el universo, fuerte como una tempestad, apacible como el arcoíris después de la lluvia; y para él, conserva íntegros tu alma y tu corazón.
— Gracias, mami, por tus consejos. Ya me diste en qué pensar.
*Especialista en niños
Consultas y sugerencias
📞 951 244 07 85
📘 FB: Apoyo psicológicos para todos